Doña Isabel Méndez, viuda de segundo matrimonio de Alonso González, difunto, vecino de Jalapa, pidió al Teniente de Alcalde Mayor José de Torres se haga un inventario de los bienes muebles y raíces que dejó el dicho su segundo marido.
Doña Isabel Méndez, mujer legítima de Alonso González, vecina de Jalapa, con licencia expresa de su marido, y como heredera universal de su madre Doña María de Vargas y Perales, dio su poder cumplido a Bartolome Pérez Ronquillo, vecino de la ciudad de México y residente en este pueblo, para que en su nombre siga y concluya en todas sus instancias, la causa criminal que pasa en la ciudad de Los Ángeles ante su Justicia Ordinario y por ante Alonso Corona, escribano público de la dicha ciudad, contra Manuel de Rosales, y cobre los bienes, pesos de oro, joyas y otras cosas que se le mandaren y le fueren adjudicados.
Alonso González, albacea testamentario de Doña María de Vargas y Perales, su suegra, vecina que fue de Jalapa, y Doña Isabel Méndez, su legítima mujer, y heredera de la dicha difunta, dieron su poder cumplido a Don Jerónimo Pérez de Salazar, Alférez Real de la ciudad de Los Ángeles, para que en sus nombres pueda recibir y cobrar de Manuel de Rosales, escribano público del pueblo de Amatlán, y de sus fiadores, los pesos de oro y otros bienes que el susodicho quedó debiendo a la difunta, y otorgue las cartas de pago correspondientes.
Doña Isabel Méndez, mujer legítima de Alonso González, vecinos de Jalapa, con licencia de su esposo, dio su poder cumplido a Bartolomé Pérez Ronquillo, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre venda dos negras esclavas muchachas nacidas en su casa, criollas de la Antigua Veracruz; una nombrada Luisa , de 15 años, hija de María, su esclava negra; y otra llamada Nicolasa de 11 años, hija de Inés, negra, su esclava, las cuales son bienes de su dote, en los precios y plazos que le pareciere.
Estando en las casas de morada de Doña Isabel Méndez [Ronquillo], viuda de Alonso González, en presencia de José de Torres, Teniente de Alcalde Mayor, y de testigos, se hizo el inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte del dicho Alonso González.