Ana de Alfaro, vecina de Jalapa, mujer legítima de Sebastián de la Peña, que al presente tiene hecho su testamento, por vía de codicilio declaró que Juan Martín de Avila, su primer marido, al tiempo de su fallecimiento dejó 500 pesos de oro común para con ellos hacer un monumento en la iglesia del Convento de San Francisco de este pueblo, y en cumplimiento de su voluntad entregó 420 pesos a Alonso del Moral, vecino de Jalapa, a efecto de fabricar dicho monumento; sin embargo, éste no se ha hecho. Y para completar los 500 pesos le ha dado 80 pesos, a Juan López del Pino, persona que tiene el poder del síndico del convento, a fin de que procure terminar el monumento, y se ponga todo esfuerzo en dicho propósito.
Don Alonso Gutiérrez de Caballos, residente en su ingenio Nuestra Señora de la Concepción, dio su poder cumplido a Juan López del Pino, vecino de Jalapa, para que obligándose como principal lo pueda obligar como su fiador, en favor de las limosnas de la Bula de la Santa Cruzada tocantes a este partido, de conformidad con el asiento que hiciere con Diego de Avila Galindo, Tesorero del obispado de Tlaxcala.
Don José de Ceballos y Burgos, dueño de este ingenio, se obligó a pagar a Juan Mejía, vecino de esta provincia, 1,036 pesos de oro común, por razón de la manufactura y trabajo que ha tenido en la fábrica de las casas de prensa, calderas, hornallas y lo demás de albañilería y cantería que el susodicho ha hecho en compañía de Juan López del Pino en este ingenio, en la siguiente forma: 250 pesos cuando se los pida; 393 pesos para de la fecha de esta carta en un año, y los 393 pesos restantes, para de allí en dos años.
El Lic. Pascual de la Rivilla Balmaseda, médico cirujano, vecino de Jalapa, natural de la encartación de Vizcaya, Valle de Carranza, enfermo en cama y en su libre juicio, dio su poder cumplido a su compadre Juan López del Pino, vecino de Jalapa, para que en su nombre haga y ordene su testamento con las cláusulas, declaraciones, mandas, legados y obras pías que le tiene comunicadas.
Ante Don Juan Fuica Lezama, Alcalde Mayor de Jalapa, Bartolomé de Oliver para la información que se le mandó dar, presentó por testigo a Juan López del Pino, español, vecino de Jalapa, y dijo este testigo que se halló presente y fue uno de los instrumentales en el testamento que otorgó Pedro Álvarez.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la [Limpia] Concepción, como Síndico del convento de Nuestra Señora de la Natividad de la orden del señor San Francisco del pueblo de Jalapa, dio su poder cumplido a Antonio de Almora, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, y Síndico del convento de San Francisco de ella, y a Juan López del Pino, vecino de Jalapa, para que en nombre del citado convento reciban y cobren de cualesquier personas, las cantidades de pesos de oro y otros bienes raíces y muebles que le deban.
Juan López del Pino, vecino de Jalapa, en nombre y con poder de Pascual de la Rivilla Balmaseda, médico cirujano, vecino que fue de este pueblo, hizo su testamento y última voluntad.
Don José de Caballos y Burgos, dueño de este ingenio, se obligó a pagar a Juan López del Pino, vecino de esta provincia, 2 700 pesos de oro común en reales del resto de 3 214 pesos que monta la fábrica de cantería y albañilería que hizo en la casa de prensas, calderas y toma de agua de este ingenio, en esta manera: 300 pesos cada que se los pidan; 1 000 pesos para de la fecha de esta carta en un año, y los 1 400 restantes, para de allí en dos años.