Miguel de Mendoza y Baltazar del Castillo, indios de este pueblo, mediante don Tomás del Castillo, indio ladino, dijeron que vendían a Juan de Estrada un pedazo de tierra, solar que ellos tienen de la otra banda del río que pasa junto a este dicho pueblo, linda con casas del susodicho y camino que va al molino, en precio de 25 pesos.
Don Miguel de Mendoza, Gobernador; don Juan García y don Baltazar del Castillo, Alcaldes; don Diego de Castañeda, Juan de los Ángeles, Pedro Hernández y Diego Hernández, Regidores, y demás naturales del pueblo de Orizaba, arriendan a Andrés de Lebrija, el mesón que ellos han tenido por tiempo y espacio de 2 años, por precio de 120 pesos de oro común.
Juan García, Gobernador de este pueblo de Orizaba; Diego Hernández y Alonso Hernández, Alcaldes; Baltazar del Castillo, Regidor del dicho pueblo; en nombre de su comunidad se obligan a pagar al Padre Tomás Ruiz de Zúñiga, Vicario del dicho pueblo, 80 pesos de oro común por razón de una casulla de Damasco presada de Castilla con su azanefa de terciopelo carmesí y su alba de ruan, para que se diga misa en la iglesia de este pueblo, cuyos 80 pesos pagarán en el mes de agosto de este año.\n
Baltazar del Castillo, dueño de recua, vecino de los Ángeles, manifestó dos indios, asimismo se le notificó de la ordenanza que prohíbe bajar con indios a la Nueva Veracruz hasta el día después de San Francisco.
Don Manuel Sáenz de Rosas, Caballero del Orden de Calatrava, vecino de esta villa, exhibió para su registro en este libro una escritura de imposición de capellanía que mandó fundar por su alma y de sus bienes el Capitán don Hipólito del Castillo de Altra, difunto, Familiar que fue del Santo Oficio de la Inquisición de este reino, Alguacil Mayor de la ciudad de los Ángeles, de 6 000 pesos de principal que debían imponer sus albaceas a censo redimibles sobre fincas seguras y abonadas de misas rezadas que se debían de decir por su alma, de sus padres y demás personas de su intención, diciendo en cada un año cien misas rezadas, dos en cada semana. Nombró por primer capellán al Muy Reverendo Padre Fray Baltazar del Castillo, su hijo, y por su muerte nombró por capellanes propietarios a los demás sus hijos legítimos, y para mayor seguridad del principal y réditos el dicho don Manuel Sáenz de Rosas hipotecó un trapiche de hacer azúcar nombrado Nuestra Señora de Cosamaloapan, que posee en la jurisdicción de esta villa de Córdoba. La escritura fue otorgada en 17 de septiembre de 1698.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDO