Sebastián Díaz, vecino de Jalapa, hace donación a Pablo Gutiérrez, vecino de Tecamachalco, de un sitio de estancia para ganado mayor en términos de Chicuacentepec.
Antonio Pérez, carretero, vecino de México, dio carta poder a Baltazar Hernández, vecino de la Puebla de los Ángeles, para que saque de la cárcel de la Puebla de los Ángeles un esclavo mulato y lo entregue a Pablo Gutiérrez, vecino de Tecamachalco, por ser su propietario.
Gaspar Dávalos y Toledo, juez del camino real, declara que los dos sitios de estancia para ganado menor por él gestionados ante el Virrey, ubicados entre los pueblos de Xilotepec y Chiltoyac y en términos de Maxtlatlan, pertenecen a Pablo Gutiérrez, vecino de Tecamachalco.
Pablo Gutiérrez, vecino de Tecamachalco, vende a Alonso Muñoz, beneficiado de Tlacolula, un esclavo negro llamado Francisco, bozal, de tierra Bañon, de 23 años de edad, por el precio de 450 pesos de oro común.
Pablo Gutiérrez, vecino de Tecamachalco, se obliga de pagar a Antonio Pérez, vecino de México, 300 pesos de oro común los cuales son el resto del valor de un esclavo mulato llamado Hernando.