Doña Josefa de Arellano y de Irala, como administradora de las haciendas de su marido Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dio su poder cumplido a Don Jerónimo Escalante [Guevara], vecino de la ciudad de Los Angeles, para que la pueda obligar a la paga de los diezmos que pareciere deber este ingenio, y haga las posturas y pujas que le pareciere.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, con poder de su esposo, Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dio en arrendamiento a Gerónimo de Velasco y Anaya, la estancia de ganado mayor nombrado Cempoala, con 27 sitios, esclavos negros, casas y ganados, por tiempo de 9 años, a partir del 5 de diciembre se 1660 y al precio de 333 pesos de oro común anuales.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, y su hijo, Don Francisco de la Higuera Matamoros, vecinos de este ingenio, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la Puebla, 2,418 pesos 7 tomines y 10 granos de oro común que montaron los rezagos de los diezmos desde 1656 hasta 1662, donde se incluyen las mieles y 689 panes de azúcar, regulados a once libras cada uno, para dentro de un año, a partir del 27 de julio del presente año.
El Capitán Don José de la Higuera Matamoros, natural de esta jurisdicción, vecino de La Antigua Veracruz, hijo legítimo del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, difunto, y de Doña Josefa de Arellano y de Irala, vecina de la ciudad de Puebla de los Ángeles, habiendo casado con Doña María de la Barrera y Rojas, hija legítima de Don Juan de la Barrera y Rojas y de Doña Agustina de Pastrana, difuntos, vecinos que fueron de la ciudad de México, su señor suegro le prometió en dote cierta cantidad de bienes, y ahora, por mano de la dicha Doña María de la Barrera y Rojas, le hace entrega de 1787 pesos y 6 tomines de oro común, en joyas, ropa, enseres domésticos, colchones, sábanas y otros géneros.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, mujer legítima de Don Sebastián de la Higuera Matamoros, con poder se su esposo y por cláusula en él contenida, sustituyó dicho poder en Bartolomé Martín de Mora, vecino de la ciudad de Los Angeles, para que reciba en su nombre de Simón de León, vecino de Tepeaca una hacienda de ovejas que Don Sebastián de la Higuera Matamoros le arrendó.
El Alférez Don José de la Higuera Matamoros, estante en este pueblo, hijo legítimo del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros y de Doña Josefa de Arellano y de Irala, renunció y traspasó sus derechos como sucesor de una capellanía de misas del Capitán Don Juan Díaz Matamoros, en favor del Bachiller Mateo Ortiz de Torres, domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, y a mayor abundamiento, le nombró capellán sucesor de la referida capellanía.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, como marido de Doña Josefa de Arellano y de Irala, hija legítima de Don Ramiro de Arellano y de Doña María de Irala, dio su poder cumplido al Alférez Juan Montero, vecino y encomendero en la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre pueda tomar y aprehender la posesión de cuatro sitios de estancias de ganado mayor, comprendidos en la escritura de promesa de dote de sus suegros, ya finados, linde con las estancias pobladas llamadas Santa Fe y Moreno; 1 500 vacas, tres esclavos negros, una casa labrada de piedra sita en la ciudad de Veracruz, y todos los demás bienes contenidos en la escritura de promesa de dote; asimismo, pida la partición de los bienes entre su esposa Doña Josefa y su hermano Don Fernando de Arellano e Irala, únicos herederos de de Don Ramiro de Arellano y Doña María de Irala.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros y Doña Josefa de Arellano e Irala, su legítima mujer, residentes en este ingenio, y estando presente Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, hermano de los susodichos, y uno de los herederos de Don Ramiro de Arellano, con licencia de su tutor, juntos de mancomún dieron poder cumplido a Juan Montero, vecino y encomendero en la ciudad de Veracruz, para que cobre de los señores jueces y oficiales reales de la citada ciudad, y del Receptor de Avería de San Juan de Ulúa, los alquileres de las casas de piedra en que estuvo alojada la Compañía del Capitán Don Pedro Puerto Carrero, aprobando los autos y diligencias hechos en esta razón por Cristóbal de Lozana Salazar con los dichos oficiales reales.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, administradora de este ingenio y de otras haciendas de su marido Don Sebastián de la Higuera Matamoros, revocó la sustitución que hizo en favor de Bartolomé Martín de Mora, vecino de la ciudad de Los Angeles; y para el efecto de recibir de Simón de León una hacienda de ovejas, aperos y avíos, sustituye dicho poder en Andrés Alcaide de Ojeda, vecino de la provincia de Tepeaca, para que reciba la citada hacienda.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, mujer legítima de Don Sebastián de la Higuera Matamoros y administradora de este ingenio, dio su poder cumplido a su hijo Francisco de la Higuera Matamoros y a Miguel de Troya, vecino de esta jurisdicción, para que en su nombre hagan los pedimientos, requerimientos, alegatos, citaciones y protestaciones, en razón del Mayorazgo que hoy posee su hermano el Capitán Fernando Ruiz de Córdova y Arellano, quien se halla muy enfermo en la ciudad de la nueva Veracruz.