Doña Josefa de Arellano y de Irala, como administradora de este ingenio y de las demás haciendas de su esposo Don Sebastián de la Higuera Matamoros, se obligó a pagar a Alonso Jiménez Merino, vecino de la ciudad de México, 350 pesos de oro común, que para ciertos avíos del ingenio La Santísima Trinidad le prestó en reales de contado los 200 pesos para el día de Pascua de Navidad del presente año, y los 150 restantes, para fin de febrero de 1657.
El Capitán Don José de la Higuera Matamoros, Alcalde Mayor de Jalapa, dio su poder cumplido a Don Luis de Miranda y Ocampo, mercader, y a Don Juan Matías, corredor, vecinos de la ciudad de Puebla de los Ángeles; y al Padre Fray Juan Alfonso, religioso dominico de dicha ciudad, para que en su nombre puedan poner en empeño dos esclavos de su propiedad: el uno negro, nombrado Juan de Castro, criollo, hijo de Antonio de Castro, chino, y de Teresa, negra criolla, difuntos, que fueron esclavos del Ingenio La Santísima Trinidad; de 22 años de edad, el cual le fue donado por su hermano Don Francisco de la Higuera Matamoros el año pasado de 1667. Y el otro, un mulatillo de 14 años de edad nombrado Agustín Hernández, criollo del dicho ingenio, hijo de Margarita, negra esclava de la dote de Doña Josefa de Arellano y de Irala, viuda del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, quien como madre del otorgante le fue dado desde pequeño; el dicho Juan en 400 pesos y Agustín por 300 pesos de oro común, libres de empeño, hipoteca y otra enajenación, por el plazo de seis meses.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, administradora de este ingenio y de las demás haciendas, con poder de su esposo Don Sebastián de la Higuera Matamoros, sustituye dicho poder en Mateo Ordóñez, vecino de la ciudad de México, para que parezca frente a cualesquier jueces y tribunales, saque provisiones de Su Majestad, mandamientos de su Excelencia, papeles y recaudos que fueran necesarios a su marido; así como para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros y Doña Josefa de Arellano y de Irala, su legítima mujer, residente en este ingenio de La Santísima Trinidad, dieron su poder cumplido a Juan Montero, vecino y encomendero en la ciudad de Veracruz, para que en sus nombres pueda vender unas casas de morada de piedra, que tiene en la dicha ciudad, frontero de la mar y hacen frente con casas de Francisca Hermosilla y con casas del regidor Domingo del Valle, las cuales hubieron en dote de su padre Don Ramiro de Arellano.
El Capitán Francisco de la Higuera Matamoros, hijo de Don Sebastián de la Higuera Matamoros y de Doña Josefa de Arellano y de Irala, por ser Capitán de un batallón en esta provincia y tener ocupaciones que debe de atender, se desistió del cargo de albacea testamentario de su finado padre.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, como administradora de las haciendas de su marido Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dio su poder cumplido a Don Jerónimo Escalante [Guevara], vecino de la ciudad de Los Angeles, para que la pueda obligar a la paga de los diezmos que pareciere deber este ingenio, y haga las posturas y pujas que le pareciere.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, con poder de su esposo, Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dio en arrendamiento a Gerónimo de Velasco y Anaya, la estancia de ganado mayor nombrado Cempoala, con 27 sitios, esclavos negros, casas y ganados, por tiempo de 9 años, a partir del 5 de diciembre se 1660 y al precio de 333 pesos de oro común anuales.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, y su hijo, Don Francisco de la Higuera Matamoros, vecinos de este ingenio, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la Puebla, 2,418 pesos 7 tomines y 10 granos de oro común que montaron los rezagos de los diezmos desde 1656 hasta 1662, donde se incluyen las mieles y 689 panes de azúcar, regulados a once libras cada uno, para dentro de un año, a partir del 27 de julio del presente año.
El Capitán Don José de la Higuera Matamoros, natural de esta jurisdicción, vecino de La Antigua Veracruz, hijo legítimo del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, difunto, y de Doña Josefa de Arellano y de Irala, vecina de la ciudad de Puebla de los Ángeles, habiendo casado con Doña María de la Barrera y Rojas, hija legítima de Don Juan de la Barrera y Rojas y de Doña Agustina de Pastrana, difuntos, vecinos que fueron de la ciudad de México, su señor suegro le prometió en dote cierta cantidad de bienes, y ahora, por mano de la dicha Doña María de la Barrera y Rojas, le hace entrega de 1787 pesos y 6 tomines de oro común, en joyas, ropa, enseres domésticos, colchones, sábanas y otros géneros.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, mujer legítima de Don Sebastián de la Higuera Matamoros, con poder se su esposo y por cláusula en él contenida, sustituyó dicho poder en Bartolomé Martín de Mora, vecino de la ciudad de Los Angeles, para que reciba en su nombre de Simón de León, vecino de Tepeaca una hacienda de ovejas que Don Sebastián de la Higuera Matamoros le arrendó.