Pedro Hernández, dueño de sus carros, vecino de Los Ángeles, en su nombre y en el de su compañero de cuadrilla, don Alonso de Alfaro, recibió en arrendamiento de Manuel Rodríguez de Maya, vecino de Jalapa, una estancia de ganado en la milpa que llaman de Juan Martín, en esta provincia, para comedero y pasto de sus boyadas, durante tres años y al precio de 45 pesos anuales de oro común.
Ante el Juez Payo Patiño Dávila, Corregidor de Tequila, parecieron Pedro Hernández y Rodrigo Buzon, registraron 480 reses, toros y novillos y 40 vacas y juraron no llevar más.\n
Pedro Hernández, mercader, residente en esta provincia de Jalapa, se obligó a pagar a Miguel de Aviñón, vecino del ingenio de [San Miguel] Almolonga, 325 pesos de oro común los cuales son por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, y los dará seis meses después de la fecha de esta escritura.
Pedro Hernández, natural de Sevilla, en virtud de la muerte de su esposa, dejó a su hija recién nacida en poder de María de Arellano, vecina de Jalapa, para que la cuida y alimente como si fuese hija propia y la tenga por tal.
María Hernández, india natural de Jalapa, mediante Pedro Hernández, intérprete, vende a Juan Pérez, estante en Jalapa, un solar para casa en este pueblo, al precio de 16 pesos de oro común.
Pedro Hernández, residente en esta provincia, vende a Juan de Quiróz, vecino de esta provincia, nueve piezas de esclavos negros de diferentes nombres y edades, los siete de ellos angoleños y dos de Los Ríos por el precio de 425 pesos de oro común cada uno.
Juan de Quiróz, vecino de la provincia de Jalapa, se obliga a pagar a Francisco López Enríquez o a Pedro Hernández, su apoderado, 3 825 pesos de oro común, a plazos, por razón y precio de nueve piezas de esclavos negros.
Pedro Hernández vende a Rodrigo Hernández, vecino de Jalapa, una negra de nación Angola, llamada María, de unos 20 años de edad, por el precio de 450 pesos de oro común.
Pedro Hernández, con poder de Francisco López Enríquez, vende a Francisco Ortiz, vecino de México, un negro esclavo, bozal, de nación Angola, con una llaga en la canilla, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 300 pesos de oro común.
Pedro Hernández, con poder de Francisco López Enríquez, vende a Melchor González y a Martín de la Parada, vecinos de Jalapa, dos esclavos negros de nación Angola, por precio de 430 pesos cada pieza.