El Capitán Bernardo de Reina, vecino de la villa de Córdoba, vende a José Gómez de Arévalo, vecino de esta villa, a saber un medio solar de 25 varas de frente y 50 de fondo, ubicado en esta villa, en la calle que sale del convento del Señor San Antonio para la cañada y el campo, linda por el oriente con casas de los herederos de Diego Jurado, calle en medio; por otro lado, calle en medio, con solar suyo; el cual hubo y compró de Francisco Daza. Lo vende por libre de empeño, enajenación e hipoteca, al precio de 50 pesos de oro común.
Sans titreFrancisco Daza, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz y residente en esta villa de Córdoba, como apoderado de María Pascuala de Leiva, morena libre, vecina de la Nueva ciudad de la Veracruz; vende al Alférez Esteban [de Nabal y Pintos], un esclavo negro nombrado Juan Francisco, casta Loango, de treinta años de edad poco más o menos, el mismo que María Pascuala compró de don Lucas de Acosta y don Damián Pereira de Araujo, Factores del asiento hecho con Su Majestad por la Compañía Real de Guinea [en el] reino de Portugal, por escritura hecha en dicha ciudad el [21] de octubre de 1702.
Sans titreFrancisco Daza, residente en esta villa de Córdoba y vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, vende al Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa, un esclavo negro nombrado Cristóbal José, casta Loango, de treinta y seis años de edad poco más o menos, el mismo que hubo y compró de don Diego Ignacio de Valverde y Barrios, marido y conjunta persona de doña María de Espinal y Ugarte, viuda que fue del Regidor don Juan Francisco Sáenz de Miera, por escritura con fecha la Nueva Veracruz a 28 de noviembre de 1712, ante Juan de Campo y Anaya, Escribano Real y Público. Lo vende en precio de 200 pesos horros de alcabala.
Sans titreFrancisco Daza, residente en esta villa de Córdoba y vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, como apoderado del Licenciado don Lorenzo Rodríguez de Vega, Presbítero vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz; vende al Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa, un esclavo negro nombrado José Antonio, criollo, de veintisiete años de edad poco más o menos, el mismo que hubo y compró dicho presbítero a Baltazara de los Reyes, vecina de dicha ciudad, por escritura que otorgó en ella el 24 de julio de 1700, ante Manuel Pérez de Santa Cruz, Escribano de dicha ciudad. Lo vende sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, publica ni secreta, solo con la de haber sido cimarrón, en precio de 200 pesos de oro común en reales horros de alcabala.
Sans titreFrancisco Daza, vecino de esta villa de Córdoba, y Manuela Rodríguez, su legítima mujer, la susodicha con licencia de su marido, ambos otorgan que venden al Sargento Bernardo de Reina, medio solar de 25 varas de frente y 50 de fondo que esta villa, en la calle que sale del convento del Señor San Antonio para el campo, por la parte del sur; por el poniente con casa de los herederos del Capitán Francisco de Brito Lomelín, calle en medio; por el norte con solar de Juan Pérez; y por el sur con otro medio solar de los hijos de María Navarro; el cual dicho solar lo hubo la dicha Manuela Rodríguez por herencia de sus padres, difuntos. Lo venden al susodicho libre de empeño, deuda, enajenación e hipoteca, por precio de 40 pesos de oro común que declaran que los han recibido en reales de contado.
Sans titreDiego Rodríguez, vecino de esta villa, dijo que el día tres de este presente mes y año otorgó su testamento, por el cual hizo protestación de nuestra santa fe católica nombrando albacea y herederos, y ahora por vía de codicilo dice lo siguiente: Declara que cuando murió Antonia Ramírez, su madrastra, le dejó nombrado por su albacea y por herederos a Juan y a Manuela Rodríguez, sus hijos legítimos, cuyo cargo uso solamente en lo que tocó a su entierro y que en los bienes muebles que dejó declarados la difunta entró el mencionado Juan Rodríguez, su hijo, quien los administró por estar el otorgante ocupado en el ejercicio de sus mulas, viviendo todos juntos en el rancho. Y al tiempo en que Manuela Rodríguez contrajo matrimonio con Francisco Daza, presenció como Juan Rodríguez le entregó al susodicho la mitad de todas las vacas, becerros, yeguas, potrancas y un solar que le tocaban a Manuela Rodríguez, su mujer, por bienes de dicha Antonia Ramírez. Y que el dicho Francisco Daza presentó petición ante el Pagador don Juan de Buendía, Alcalde Mayor que fue de esta villa, para que se le entregara su legítima, por lo cual dicho alcalde mandó a declarar a Juan Rodríguez y al otorgante, declarado ambos que ya se le habían entregado dichos bienes, por lo cual no fue admitido juicio alguno.
Sans titreDon Luis Martínez de Figueroa, doña Gertrudis de Soto Noguera, su legítima mujer, vecinos de esta villa de Córdoba, hija del Alguacil Mayor Juan de Soto Noguera, difunto, con licencia de su marido, expresan que otorgan que venden a Francisco Daza, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, un negro esclavo nombrado Francisco de nación Arará que será de más de sesenta años, que es el mismo que a la dicha otorgante y a sus hermanos, hijos y herederos del dicho alguacil, les hizo donación el Contador don Miguel González de Figueroa, Juez Oficial que fue de la Real Hacienda, y le cupo en la hijuela de partición que se formó de los bienes de su padre. Lo venden por esclavo cautivo en precio de 50 pesos oro común.
Sans titreFrancisco Daza, residente en esta villa y vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, como apoderado del Capitán don Ignacio de Herrera Sosa, vecino de dicha ciudad y Regidor Perpetuo en ella; vende al Alférez Esteban de Naval y Pintos, vecino de esta villa, una esclava negra nombrada Francisca, de más de treinta años, la misma que don Ignacio de Herrera hubo y compró del Real Asiento e introducción de esclavos en los reinos de las Indias, establecido en el reino de Portugal por la Real Compañía de Guinea, cuya factoría fue a cargo de don Manuel Luis de Fonseca, por escritura hecha en dicha ciudad de la Nueva Veracruz el 2 de mayo de 1699, ante Manuel Pérez de Santa Cruz, Escribano Real.
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