El Capitán Don Cristóbal de Esquivel [y Rivera], Alcalde Mayor de Jalapa, por hallarse indispuesto, mandó a su Teniente José de Torres vaya al ingenio Nuestra Señora de la Concepción y con testigos, otorgue el testamento de Don Francisco Hernández de la Higuera.
Francisco de Orduña Castillo, vecino de Jalapa, se obligó como fiador de su hermano Francisco de Orduña, a que el susodicho pagará 400 pesos de oro común a José de Torres, vecino de Jalapa, en los plazos contenidos en la escritura de fechada el 19 de julio del presente año.
Don Tadeo Díaz, como regidor decano de este Ilustre Ayuntamiento, en representación del cuerpo municipal; y don José Torres, por sí; dijeron que el muy Ilustre Ayuntamiento de esta ciudad, previa autorización del Gobierno Departamental, hizo salir a la almoneda los diversos ramos que son de su inspección, quedando fincado en don José Torres el remate de la pensión de la plaza del mercado, bajo las cláusulas y condiciones siguientes: El expresado remate es por tiempo de tres años a partir de esta fecha; ha de satisfacer el contratista al Ayuntamiento 196 pesos mensuales, sujetándose estrictamente el contratista para el cobro de la pensión a la tarifa que está vigente impresa el 14 de Julio de 1838; y para seguridad ofreció por sus fiadores a don José Torres ya don Francisco Rosas, de esta vecindad y comercio; entre otras cláusulas que se mencionan.
UntitledJuana Maldonado, vecina de este pueblo, mujer de Manuel Licona, dijo que compró del difunto Patricio Mafara, un pedazo de solar, por lo que le hizo el pago correspondiente. Dicha propiedad se compone de 3 partidas que importaron 85 pesos, por lo que don Pedro Rodríguez, José Torres, y Nicolás Castelán, confirmaron todo lo antes mencionado
Juan Martín de Abreo[Abreu], vecino y mercader de Jalapa,se obligó a pagar a Juan Bueno, vecino de la ciudad de Tlaxcala, 592 pesos de oro común que restan del ajustamiento de todas las cuentas que han tenido, en esta manera: 300 pesos para el día de Pascua del presente año, y los 292 pesos restantes,los ha de cobrar de José Torres, persona que tiene una tienda de su propiedad en la ciudad de Tlaxcala, en quien los libró.
Don José de Torres[José Torres], Teniente de Alcalde Mayor de Jalapa, ratificó la autenticidad del testamento que otorgó Isabel Tamayo el 29 de septiembre de 1949, para que en ningún tiempo se pudiese alegar su nulidad, pues él se halló presente y otros testigos.
Estando en las casas de morada de Doña Isabel Méndez [Ronquillo], viuda de Alonso González, en presencia de José de Torres, Teniente de Alcalde Mayor, y de testigos, se hizo el inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte del dicho Alonso González.
Don Ángel Benítez, escribano nacional y del Juzgado Civil, de esta ciudad, dijo que el 20 de diciembre de 1836 en unión de don Dionisio Luis Camacho y Reyes, apoderado de su tía doña María de los Ángeles Torres, otorgaron escritura de venta de una casa ubicada en la calle de Tecuanapan de esta ciudad, en cantidad de 750 pesos de los que se extrajeron 490 para el pago de un capital y réditos que siguieron reconociendo los compradores, don Andrés Castellano y su esposa doña María Josefa de la Luz Reyes, a la cofradía de la Purísima Concepción de esta parroquia. Asimismo, dijo que de dicha suma se pagaron algunos gastos quedando divisibles entre los cinco coherederos 250 pesos, de los cuales 150 pesos se reservaron en la misma finca sin causa de réditos para doña María del Carmen Parra y Torres, hija de la difunta doña Candelaria Torres, para don José Torres, hijo de don Francisco [Torres], difunto, y para doña Francisca Arroyave y Torres, hija de la difunta Manuela Torres. Respecto a estos últimos tres herederos, el comparente dijo que se duda si existen o si por sus fallecimientos han dejado herederos, cuya incertidumbre existe hasta la fecha, hallándose por esta razón dicha cantidad de 150 pesos en poder de los compradores de la casa. Por otro lado, el relacionante dijo que hallándose la plaza de Veracruz amenazada de bloqueo por la Nación Francesa, han emigrado las familias a diferentes puntos de este departamento, lo que no ha podido verificar a su tía, doña María de los Ángeles Torres, por sus achaques y escasez, estando en la misma situación el hermano del compareciente, don José María Benítez y Torres, por tener que erogar gastos en la cura de una niña, a quien por desgracia van a amputarle una pierna. Y habiendo recurrido su tía y su hermano al comparente para que remedie sus urgencias, extrayendo bajo su responsabilidad y con las seguridades necesarias, la citada suma de 150 pesos que pertenece a los citados tres herederos que no se sabe nada de ellos, para cubrirlos en caso de que éstos o los herederos, le hagan algún reclamo. Viéndose precisado a condescender con sus ruegos, se ha puesto de acuerdo con Castellanos y su esposa, y le han exhibido la ya expresada suma en moneda corriente, restando solo otorgarles la correspondiente carta de pago. Por tanto, otorga que ha recibido de don Andrés Castellano y de su esposa, los 150 pesos que reconocían en la casa que les fue vendida, confesando que percibe dicha suma para los objetos indicados y no para otra cosa. Y para mayor seguridad de dicha cantidad ofrece por su fiador a don Francisco Fernández y Agudo, de esta vecindad y comercio.
UntitledFrancisco de Oduña Castillo, vecino de esta jurisdicción, se obligó a pagar a José de Torres, Teniente de Alcalde Mayor en ella, 200 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para mediado del mes de enero de 1651, con las costas de la cobranza.
Francisco de Orduña, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a José de Torres, vecino de la ciudad de México, residente en este pueblo, 400 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, en esta forma: 200 pesos para dentro de 15 días, y los otros 200, para de hoy día de la fecha en dos meses.