El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio de La Santísima Trinidad, por lo que le toca y como albacea de Don Ramiro de Arellano y Córdova, dio su poder cumplido al Lic. Andrés Juárez de Arce, su administrador, para que en su nombre otorgue poder y traspaso que convenga a Doña Catalina Pérez Molero, suegra de Don Ramiro, de una escritura con valor de 1 350 pesos de oro común, para que en su fecha y causa propia, reciba de Don Fernando de Rivadeneira los mencionados pesos; esto a cuenta de los diezmos de ganado mayor que Don Sebastián le debe pagar de las estancias de Santa Fe y Moreno, que quedaron por bienes del dicho Don Ramiro de Arellano.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en este ingenio, dio su poder cumplido a el Alférez Diego de Simancas, para que como albacea testamentario de Don Ramiro de Arellano, cobre de la señora Doña Catalina Pérez Molero, suegra de Don Ramiro, y de la persona en cuyo poder estén dos escrituras de obligación por la cantidad de 1 800 pesos de oro común, que el susodicho le remitió con otros papeles desde Acatzingo, para el efecto de cobrarlas como tal tenedor de sus bienes.
Don José de Ceballos y Burgos, dueño de su ingenio en esta provincia, recibió del Lic.Pedro de Irala, presbítero, cura beneficiado de Jalapa, como albacea y uno de los herederos de Doña Catalina Pérez Molero, su madre difunta, que tenía a su cargo el (trapiche) ingenio nombrado La Natividad de Nuestra Señora, por el pago de Tenampa y la hacienda de ganado mayor llamado La Palmilla, en la jurisdicción de la Antigua Ciudad de Veracruz, recibió el trapiche y la hacienda.