Felipa de Arellano, vecina de esta provincia, viuda de Alonso Domínguez, vende a Doña Mariana de la Gasca, viuda de Sebastián García Adán, vecina de Jalapa, una negra esclava nombrada Teresa de Jesús, de 30 años de edad, de nación[tierra] Angola, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, la cual hubo de Don Ramiro de Córdoba y Arellano por una manda de 300 pesos que le hizo en cláusula de su testamento, cuya donación se verificó el 9 de abril de 1653 en la nueva ciudad de Veracruz; sin asegurarla de ninguna tacha, vicio ni enfermedad, por el precio de 200 pesos de oro común.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en el ingenio Nuestra Señora de la Concepción, por lo que le toca y como uno de los herederos de Don Ramiro [Córdoba] y Arellano, dio su poder cumplido a Don Fernando Ruiz de Córdoba [y Arellano] hijo del citado Don Ramiro de Arellano, y a Diego de Simancas, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que puedan cobrar 1900 pesos de oro común que Blas Moreno, vecino de Acatzingo, quedó debiendo a Don Ramiro de Arellano de cierta partida de ganado que le vendió.
Finiquito de cuentas entre el Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros y Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, el primero como administrador y tenedor de los bienes del segundo, según cláusula del testamento de Don Ramiro de Córdova y Arellano, padre de Don Fernando, cuyas partidas sumaron 64 646 pesos y 6 gramos de oro común. Aceptada esta escritura por ambas partes, Don Sebastián declaró haber recibido 20 000 pesos de la dote de su mujer Doña Josefa de Irala y Arellano, hija y heredera de Don Ramiro de Córdoba.