Juan de la Gala [Moreno], dueño de su recua, vecino de Jalapa, natural de la Villa de la Granja, en Extremadura, con motivo de haber contraído matrimonio con María de Estupiñán, hija de Francisco Estupiñán, difunto, y de Mariana de la Gasca, recibe de sus padres políticos 2 876 pesos de oro común, 1 000 en reales para de la fecha de esta carta en 3 meses, y el resto, en ropa, joyas, y enseres domésticos, en calidad de bienes dotales.
Sebastián García Adán, vecino de Jalapa, dueño de su recua, como esposo de segundas nupcias de Doña Mariana de la Gasca, que primero lo fue de Francisco de Estupiñán; se obligó a pagar a Don Diego Agudelo Moctezuma en nombre de los bienes y herederos de Salvador de Brito, vecino que fue de de Huayacocotla, 376 pesos de oro común, que restan del valor de unas mulas cerreras que el susodicho vendió a plazos a Francisco de Estupiñán, para de la fecha de esta carta en un año, con las costas de la cobranza.
Doña Mariana de la Gasca, vecina de Jalapa, viuda de Sebastián García Adán, vende a Don Carlos de Sámaron y Quiñones, residente en esta provincia, una esclava negra nombrada Isabel, de 30 años de edad, que hubo y compró de Diego de Gamboa, libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de vicio, tacha, defecto ni enfermedad, por el precio de 400 pesos de oro común.
Juan de la Gala Moreno, dueño de recua, vecino de Jalapa, recibió de Sebastián García Adán y de Mariana de la Gasca, su mujer, vecinos de Jalapa, mil pesos de oro común en reales de plata doble, por razón de otros tanto que prometieron darle de dote a María de Estupiñán, hija de la dicha Doña Mariana y de Francisco de Estupiñán, su primer marido.
Testamento de Doña Mariana de la Gasca, vecina de Jalapa, hija legítima de Don Lorenzo Vázquez y de Doña Luisa de la Gasca, difuntos, vecinos que fueron de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, de donde es natural la otorgante. Declara haber sido casada en primer matrimonio con Francisco de Estupiñan, con quien procreó a doña María de Estupiñan, casada con Juan de la Gala Moreno, y a José de Estupiñan, quien murió mancebo. Por segundas nupcias con Sebastián García Adán, vecino que fue de este pueblo, con quien procreó a Sebastián de Aparicio, quien murió religioso profeso de señor San Francisco. Ordena que, a Sebastián García, niño de más de doce años que ha criado y que está en la ciudad de México aprendiendo el oficio de platero, se le den, cuando sea hombre, 200 pesos y una mulatilla de tres años de edad llamada Antonia, hija de Isabel, su esclava mulata. Manda que una niña que le echaron a la puerta, llamada Juana, de 10 meses de edad, se le dé un mulatillo de 15 días de nacido llamado Luis, hijo de dicha su esclava Isabel. Ordena que por el mucho amor y voluntad que le tiene Dominga, negra su esclava, de veinte años de edad poco más o menos, que nació en su casa y crio a sus pechos, hija e Catalina, negra de Guinea, difunta, mientras no se case sirva y esté en compañía de su hija, doña María de Estupiñan, y casándose con persona libre la ahorra y liberta de su cautiverio; pero si se casa con un esclavo revoca dicha libertad, quedando sujeta a doña María de Estupiñan. Ordena que un negrito nombrado Juan, de año y medio de edad, hijo de Dominga, negra criolla su esclava, cuando tenga 8 años de edad se le entregue al convento de San Juan de Dios de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, por haberlo mandado de limosna al glorioso santo, con cargo que sirva a sus religiosos y enfermos el tiempo que viviere, y si fuere vendido que no valga la venta. Ordena se libere a su esclava Juana Dominga, negra criolla del Lencero, que ya es vieja, con la condición de que sirva a los enfermos en el hospital de este pueblo. Ordena fundar una capellanía de memoria de misas rezadas en la iglesia del convento de San Francisco de este pueblo, donde tiene a su costa levantado un colateral con un lienzo de Cristo a la columna y adornado con sus cortinas, lámpara de plata, ornamentos, manteles y candeleros. Nombra como albacea a su yerno, a su hija y al licenciado Andrés Méndez de Luna, cura beneficiado por Su Majestad de este partido. Nombra como heredera universal a su hija.
Miguel de Troya, vecino de Jalapa, en nombre y con poder del Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, vende a Doña Mariana de la Gasca, vecina de Jalapa, una negra llamada María, criolla de 18 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, por el precio de 250 pesos de oro común.
Domingo Gómez, Alguacil de Jalapa, se obligó a pagar a Doña Mariana de la Gasca, viuda de Francisco Estupiñán, vecino que fue de Naolinco, 170 pesos de oro común que le restó debiendo a su esposo, a razón de un peso cada semana.
El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado del partido de Jalapa, dijo que la esclava mulata nombrada Antonia Ramírez que compró a Doña Mariana de la Gasca, vecina de este pueblo, en 250 pesos de oro común, en realidad la compró para Doña María de Vargas Matamoros, vecina de Jalapa.
Felipa de Arellano, vecina de esta provincia, viuda de Alonso Domínguez, vende a Doña Mariana de la Gasca, viuda de Sebastián García Adán, vecina de Jalapa, una negra esclava nombrada Teresa de Jesús, de 30 años de edad, de nación[tierra] Angola, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, la cual hubo de Don Ramiro de Córdoba y Arellano por una manda de 300 pesos que le hizo en cláusula de su testamento, cuya donación se verificó el 9 de abril de 1653 en la nueva ciudad de Veracruz; sin asegurarla de ninguna tacha, vicio ni enfermedad, por el precio de 200 pesos de oro común.
Doña Maríana de la Gasca, vecina de Jalapa, viuda de Sebastián García Adán, vende al Capitán Don Carlos de Sámano y Quiñones. dueño del ingenio de San Miguel de Almolonga, una esclava negra llamada María, criolla que hubo del Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, el 16 de diciembre de 1655, de 18 a 20 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 300 pesos de oro común.