Francisco de Orduña Castillo, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a su mujer Francisca Ramírez y al Padre Fray Antonio Bautista, religioso franciscano, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier pesos de oro, plata, esclavos, mercaderías y otros bienes que le debieren; especialmente, para que puedan regir y administrar la estancia nombrada Espanta Judíos que está a su cargo, en la jurisdicción de la Antigua Veracruz.
Francisco de Orduña Loyando, estante en este pueblo, con poder de su padre Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio nombrado San Pedro Buenavista, dio en arrendamiento a Francisca Ramírez, vecina de Jalapa, viuda de Francisco Orduña Castillo, una estancia de ganado mayor nombrada San Diego y por otro nombre Espanta Judíos, en la jurisdicción de la Antigua Veracruz, con los ganados, aperos, casas y pertrechos, por tiempo de 1 año, a partir del 20 de septiembre del presente año, al precio de 700 pesos de oro común.
Francisca Ramírez, viuda, mujer que fue de Francisco de Orduña Castillo, dio su poder cumplido a Miguel de Troya, mercader, vecino de Jalapa, para que en su nombre compre unas tierras que están a 1 legua de Jalapa, en el precio que asentare.
María de Orduña Castillo, hija de Francisco de Orduña Castillo, difunto, y de Francisca Ramírez, vecina de Jalapa, dio su poder cumplido a su marido Andrés Bustillos, para que en su nombre pida y reciba todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, esclavos, y demás cosas que fuesen de su propiedad, como heredera de Francisco de Orduña Castillo. Y generalmente para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Francisco de Orduña Castillo, administrador del ingenio de San Pedro Buenavista, propiedad de su tío el Capitán Don Diego de Orduña Loyando, y en virtud de su poder, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de Tlaxcala, 940 pesos y 3 tomines de oro común, valor de 576 panes de azúcar blanca que Don Diego de Orduña debe de los diezmos corridos de los años 1635 y 1636; más 76 pesos y 3 tomines, valor de las mieles del dicho diezmo, en esta manera: 470 pesos y 3 tomines, para de la fecha de esta escritura en cuatro meses, y los 470 pesos restantes, para el día de San Juan de junio de 1638.
Francisco de Orduña Castillo, vecino de Jalapa, arrendatario de la estancia de ganado mayor nombrada Espanta Judíos, en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, dio su poder cumplido a Marcos Bernal Pérez, vecino de Los Angeles, para que en su nombre haga y pida el remate de los diezmos de la referida estancia de los años que se adeudan, constituyéndose como su fiador Miguel de Troya, mercader, vecino de Jalapa.
Francisco de Oduña Castillo, vecino de esta jurisdicción, se obligó a pagar a José de Torres, Teniente de Alcalde Mayor en ella, 200 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para mediado del mes de enero de 1651, con las costas de la cobranza.
Francisca Ramírez, viuda de Francisco de Orduña Castillo, vecina de Jalapa, se obligó a pagar al Capitán Don Antonio de Dueñas, vecino y mercader de la nueva ciudad de Veracruz, 2,633 pesos y 4 reales de oro común que por ajustamiento de cuentas le alcanzó, así de pesos de oro que le ha suplido y lo que ha dado para el avío de la hacienda de San Diego, y por otro nombre Espanta Judíos, a razón de 300 pesos anuales hasta completar la paga total, a partir de hoy día de la facha. Y para la seguridad de la deuda, hipotecó 6 piezas de negros esclavos.
Alonso de Neira Claver, Escribano público de Jalapa, dio fe que Francisca Ramírez, vecina del pueblo de Jalapa, viuda de Francisco de Orduña Castillo, está nombrada por tutora y curadora de sus menores hijos, desde el 1 de agosto de 1654, cuyo cargo le fue discernido por el Capitán Don Juan de Vértiz, Alcalde Mayor que fue de esta provincia.
Diego Alonso de Villanueva, hijo legítimo de Don Juan Alonso de Villanueva y de Doña María de Meza Villavicencio, difuntos, vecino de Naolinco, habiendo casado con Doña Agustina de Orduña Castilla, hija legítima de Don Francisco de Orduña Castillo y de Doña Francisca Ramírez, difuntos, declaró que recibió de su suegra, cuando todavía vivía, 846 pesos de oro común de dote, en reales, una esclava, ropa, joyas y otros bienes.