Bartolomé de Oliver, vecino y mercader de la ciudad de Jalapa, vende a Juan de la Gasca, dueño de su recua, vecino de la ciudad de México, una esclava mulata prieta, nombrada Beatriz, criolla de Jalapa, hija de Andrea, negra Angola, difunta que fue su esclava; de 18 a 19 años de edad, sujeta a servidumbre, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ningún vicio, tacha, defecto ni enfermedad, por el precio de 300 pesos de oro común, horros de alcabala.
Alonso de Neira Claver, vecino de Jalapa, y propietario del oficio de escribano en esta provincia, desde hace un año, poco más o menos, para pagar el valor del dicho oficio vendió 2 esclavos, un mulato y una negra, a Juan de la Gasca, dueño de recua, vecino de la ciudad de México, y como no le hizo escritura en forma, desde luego por el presente vende al susodicho un mulato nombrado Cristóbal de los Santos, de 20 años de edad, y una negra llamada Teresa, hermana del mulato, de 15 años de edad, ambos criollos, hijos de María, negra esclava, difunta, que fue del otorgante, por el precio de 400 pesos de oro común.
Bartolomé de Lecea, y su mujer María de la Cruz DE Villanueva, vecinos de Jalapa, venden a Juan de la Gasca, dueño de recua, vecino de la ciudad de México, un negro criollo, hijo de la esclava Magdalena, nombrado Jacinto, de 15 a 16 años de edad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 200 pesos de oro común.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en el ingenio Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar a Juan de la Gasca, vecino de la ciudad de Tlaxcala, 2 750 pesos de oro común, precio de 200 bueyes de tiro, a 13 pesos y 6 tomines de oro común cada uno, los cuales le dará dentro de diez días en el pueblo de Gueyotlipa[Hueyotlipan].
Doña Sebastiana de San José y de la Gasca, vecina de Jalapa, declaró haber comprado a doña Bárbara Hidalgo, vecina de la ciudad de México, viuda, albacea y tenedora de bienes de Juan de la Gasca, un negro esclavo nombrado Juan de Fuentes, criollo de 29 años de edad, en el precio de 500 pesos de oro común, según escritura que pasó ante Matías Núñez, el 27 de julio de 1667, en la ciudad de México; pero la verdad, es que dicho negro lo compró para Juan Hidalgo de Sotomayor, dueño de recua, vecino de la ciudad de México.
El Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, estante en este pueblo, se constituyó por fiador de Ramón Rodríguez, mulato libre, preso en la cárcel pública por una deuda de 160 pesos que debe a Juan de la Gasca, dueño de recua, vecino de México, los cuales pesos el susodicho pagará en un plazo de ocho meses.