Doña María de Contreras, viuda del Alférez Juan García del Castillo, y Francisco Miguel García del Castillo, su hijo, vecinos de esta villa de Córdoba, albaceas testamentarios de dicho difunto, nombrados por tales en el testamento que otorgó en el trapiche de hacer azúcar nombrado San Miguel Asesenatl [Azezenatl], jurisdicción de esta villa, el 23 de septiembre de 1700; dijeron que el Alférez Juan García del Castillo administró dicho trapiche por mucho tiempo, por orden y concierto que hizo con el Capitán don Lope de Iribas, difunto, continuando con la administración aun después de la muerte de Iribas, por haberlo nombrado éste por su albacea, de cuyo cargo uso hasta que falleció. Asimismo, dijeron que se le debe a dicho difunto alférez el salario de la administración, trabajo y asistencia del albaceazgo, como consta en los autos del juicio divisorio que se sigue por muerte del Capitán Iribas, y que hoy se hallan en la Real Audiencia de México, donde se ha formado concurso de acreedores. Por lo tanto, para que prosiga, cobre y recaude lo que legítimamente se les debe como tales albaceas, otorgan poder general al Contador don Juan de Montoya, vecino de la ciudad de México, para que los represente en todos los pleitos, causas y negocios, civiles y criminales, eclesiásticos o seculares. También, otorgan dicho poder para que venda dos negras esclavas nombradas María de Chávez y María Rosa, su hija, que son las mismas que Juan García del Castillo compró a Juan Cabero, Factor de introducción de negros, por escritura fecha en la ciudad de México el 28 de noviembre de 1686.
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MX UV.USBIX ANC-P-0035-PC_0035_0138
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Pièce
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1700/12/30
Fait partie de Archivo Notarial de Córdoba
MX UV.USBIX ANC-P-0042-PC_0042_0058
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Pièce
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1707/04/23
Fait partie de Archivo Notarial de Córdoba
Doña Bernarda Manuel del Águila y Rojas, residente en esta villa, mujer legítima del General Andrés de Pes, Caballero del Orden de Santiago, Capitán General de la Real Armada de Barlovento y Seno Mexicano, otorga poder especial al Capitán don Juan Cabero, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre pueda vender una negra su esclava nombrada Josefa Núñez, criolla de la ciudad de la Habana, que será de edad de veintiocho años, que es la misma que compró de Gaspar Rendón, vecino de esta villa, como apoderado de Felipe Fernández Domarco, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz.
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