Doña María Manjarrez Azañón, natural de la ciudad de los Ángeles y vecina de esta villa de Córdoba, viuda del Alférez Juan Maldonado, hija legítima de Francisco Manjarrez y de doña Inés de Azañón, difuntos, otorga su testamento de la siguiente manera: Declara que fue casada con el Alférez Juan Maldonado, que llevó por dote 5 000 pesos y durante dicho matrimonio procreó a doña Josefa Maldonado, mujer del Capitán Pedro López del Castrillo, vecino de esta villa. Para mayor justificación de los bienes que tiene, hace inventario de ellos, entre los que destacan: piezas de plata, muebles, ropa de cama, ropa y artículos personales, un almirez con su mano, un negro nombrado Félix, criollo de treinta años más o menos. Ordena que las piezas de plata se le den a Francisco, su nieto que será de edad de trece años, queden en poder del Capitán Pedro López del Castrillo, padre de su nieto, para que se las entregue cuando tenga edad de administrar. Y para cumplir y pagar este testamento nombró por albacea y tenedor de bienes al dicho Capitán Pedro López del Castrillo; y del remanente de sus bienes nombra por su única y universal heredera a doña Josefa Maldonado, su hija.
Sem títuloDoña María Manjarrez Azañon, natural de la ciudad de los Ángeles y vecina de esta villa de Córdoba, viuda del Alférez Juan Maldonado, dijo que por cuanto tiene otorgado su testamento en esta villa el 12 de enero de 1698, quiere revocar por vía de codicilo lo siguiente: Había declarado en dicho testamento como parte de sus bienes cuatro esclavos, dos varones y dos hembras, nombrados Antón Congo y su mujer María Conga; Félix de Prado y Lucía, casta rayada. De dichos esclavos declara se le ha muerto el esclavo llamado Antón Congo; y la negra nombrada Lucía ya no le pertenece, pues la cambió por una mulatilla nombrada Francisca, a quien dio libertad como consta de dicho cambio hecho entre la otorgante y el Capitán Pedro López del Castrillo, su hijo. También, ha decidido declarar y especificar todos sus bienes, los cuales se detallan en la escritura. Pide que las piezas de plata se le den a su nieto nombrado Francisco, de edad de once años, [hijo de Josefa Maldonado, su legítima hija].
Sem títuloEl Capitán don Pedro López del Castrillo y doña Josefa Maldonado, su legítima mujer, vecinos de esta villa de Córdoba, dueños de trapiche en la jurisdicción de ella, dijeron que por cuanto el 19 de julio otorgaron escritura de fundación de capellanía de 3 000 pesos de principal sobre todos sus bienes, especialmente sobre las casas de su morada, altas de piedra y madera, que la dicha Josefa Maldonado heredó del Alférez Juan Maldonado y de doña María Manjarrez Azañón, sus padres difuntos, y nombraron capellanes, propietarios y patronos e hicieron los demás nombramientos, en la cual lo ratifican y aprueban en todo y por todo, y por habérseles quedado algunas cláusulas que son importantes a ella y tengan validación, lo reducen a esta escritura y como ciertos y sabedores de su derecho, otorgan que añaden a dicha capellanía las condiciones siguientes: Primeramente, es su voluntad y condición que en caso que el capellán que fuere propietario de dicha capellanía estuviere enfermo y no pueda celebrar, le conceden facultad para que mande decir las 25 misas rezadas, llevando el dicho capellán lo demás de la renta para su curación. Asimismo, es su voluntad que en caso de quedar vacante la capellanía y estuviere para ordenarse el que le sucediere, ordenan que la mitra nombre al capellán interino que diga las 25 misas y lo demás lo lleve el capellán que ha de ser propietario para ayuda de sus estudios, con lo cual se guarde, cumpla y ejecute dicha fundación de capellanía.
Sem títuloPedro López del Castrillo, registró una escritura de censo de 5 000 pesos de principal que cargó sobre sus haciendas del beneficio de hacer azúcar nombrada San Francisco de Paula y la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora, especialmente sobre sus suertes de caña, casas, ganado, esclavos, cobres y demás aperos, a favor del Capitán don Gregorio Martínez de Solís, vecino de esta villa. Asimismo, declaró que la hacienda de San Francisco de Paula tiene otros dos censos de 1 456 pesos de principal a favor de su sobrino el Bachiller José López del Castrillo y de doña María López del Castrillo [roto], vecina de la ciudad de los Ángeles, y 3 000 pesos de principal sobre dicha hacienda a favor [roto] López del Castrillo [roto], se manden decir todos los años doce misas rezadas perpetuamente por su alma y la de doña María Manjarrez Azañón, su legítima mujer.
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