Francisco Camacho, dueño de su recua, vecino de esta provincia, se obligó a pagar al Lic. Cristóbal de Pedraza, vicario de esta provincia, y beneficiado del Partido de Tlacolulan, 405 pesos de oro común, precio de nueve bestias mulares, a 45 pesos cada una, en esta manera: 135 pesos del primer tercio, para de la fecha de esta escritura en siete meses; otros 135 pesos del segundo tercio para de allí en otros siete meses, y los 135 pesos restantes para de allí en otros siete meses.
Alvaro de León, vecino de Naolinco, se obligó a pagar al Lic. Cristóbal de Pedraza, beneficiado de Tlacolulan, 294 pesos de oro común, precio de 7 bestias mulares cerreras, a 42 pesos cada una, en esta manera: 98 pesos del primer tercio, para fin del mes de marzo de 1632, otros 98 pesos del segundo tercio, para de allí en siete meses, y los 98 pesos restantes, para de allí en otros siete meses.
Gonzalo de Córdova[Gonzalo de Córdoba], vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar al Lic. Cristóbal de Pedraza, beneficiado del partido de Tlacolulan, 540 pesos de oro común, precio de 12 bestias mulares, a 45 pesos cada una, en esta manera: 180 pesos del primer tercio, para de la fecha de esta escritura en siete meses; otros 180 pesos del segundo tercio, para de allí en otros siete meses, y los 180 pesos restantes, para de allí en otros siete meses.
Pedro Rodríguez de Alcázar, se obligó a pagar al Lic. Cristóbal de Pedraza, beneficiado del partido de Tlacolulan, 84 pesos de oro común, precio de una mula y un macho cerrero, a 42 pesos cada una, en esta manera: 28 pesos el primer tercio, para de la fecha de esta escritura en siete meses, para de allí en otros siete meses 28 pesos del segundo tercio y los 28 pesos restantes en otros siete meses.
Melchor Felipe del Moral, vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar al Lic. Cristóbal de Pedraza, beneficiado del partido de Tlacolulan, 504 pesos de oro común, precio de 12 bestias mulares, a 42 pesos cada una, en esta manera: 168 pesos del primer tercio, para de la fecha de esta escritura en siete meses; otros 168 pesos del segundo tercio, para de allí en otros siete meses, y los 168 pesos restantes, para de allí en otros siete meses.
Cristóbal Martín Matamoros, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al Lic. Cristóbal de Pedraza, beneficiado de Tlacolulan, 405 pesos de oro común, precio de nueve bestias mulares cerreras, a 45 pesos cada una, en esta manera: 135 pesos del primer tercio, para dentro de siete meses; 135 pesos del segundo tercio, para de allí en otros siete meses, y los 135 pesos restantes, para de allí en otros siete meses.