Se tomó la razón de 54 pipas de vino y 18 pipas de vinagre, que lleva Nicolás Caballero en la cuadrilla de su padre Juan Caballero, que el Capitán Felipe de Estrada remite a la ciudad de México al Capitán Rafael Campi [Pérez].
Se tomó la razón de 72 pipas de vino, que el Sargento Mayor Felipe de Estrada envía en los carros de Alonso Maldonado Gaitán, mayordomo de Gonzalo Díaz, para entregar en México al Capitán Diego Carrillo, a Sebastián de Castro y a Andrés del Rosal.\n
Se tomó la razón de 5 pipas de vino en 30 barriles, que Felipe de Estrada remite a Oaxaca, en recua de Manuel de los Santos para entregar a Juan Ruiz Canal.\n
Se tomó la razón de 2 pipas de vino en 12 barriles, que Felipe de Estrada remite a Oaxaca, en recua de Juan Alonso del Corro para entregar a Ignacio de Reyna.\n
Se tomó la razón de 5 pipas de vino y 2 barriles, que don Francisco de Ursúa, Felipe de Estrada y Pedro de Zepeda, vecinos de la Veracruz, remiten a Oaxaca, en recua de Antonio Martín, vecino de la citada ciudad, para entregar a Francisco Díaz de Morales, a Carlos de Soria, a Juan Ruiz Canal.\n
Se tomó la razón de una pipa de vino en 6 barriles, que el Gobernador Felipe de Estrada remite a la Puebla en recua de Sebastián de Acevedo, para entregar al Capitán Diego de Barrios.\n
Ante el Corregidor don Antonio de Monroy Figueroa, compareció Diego de Córdoba, dueño de carros, quien manifestó llevar en ellos, 62 pipas de vino, en virtud de dos certificaciones firmadas por los jueces oficiales reales, don Juan Blázquez Mayoralgo y Roque de Chávez [Osorio], y tomada la razón a las espaldas por el General don Andrés Pérez Franco y Felipe de Estrada en la Nueva Veracruz el 29 de diciembre de 1638, para entregar en la ciudad de México a Sebastián de Castro y a don Teodoro de Fuentes y Tovar, cuya imposición monta 1 550 pesos que quedaron metidos en la Real Caja.
El Capitán Juan Romero, Alcalde Mayor que ha sido en esta provincia, dio su poder cumplido a Felipe de Estrada, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que en su nombre pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, y otros bienes que le fueren debidos en esta Nueva España.
Por vía del codicilo Alonso García de la Torre, vecino de Jalapa, revoca la cláusula de su testamento, en la cual nombró a Felipe de Estrada, vecino de la nueva ciudad de Veracruz por tutor y curador de la persona y bienes de Francisca de la Torre, su hija legítima, y en su lugar nombró a Diego Martín Guerra, vecino de Jalapa.
Se tomó la razón de 3 pipas de vino en 18 barriles, que Felipe de Estrada remite a Oaxaca, en recua de Francisco Serrano para entregar a Juan Ruiz Canal.\n