Gonzalo de Córdova[Gonzalo de Córdoba], vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar a Don Diego de Medrano, vecino de este pueblo, 250 pesos de oro común, por otros tantos que debía a Don Melchor de Rivera y Avendaño, y éste los traspasó al citado Don Diego de Medrano, para de la fecha de esta escritura en tres meses corridos.
Don Diego de Medrano, vecino de la ciudad de México y residente en el pueblo de Jalapa, dio su poder cumplido a Diego Rodríguez, su hermano, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre pueda recibir y cobrar la cantidad de pesos que le debieren las personas que le tienen arrendadas sus casas de morada en aquella ciudad, y de nuevo las vuelva a dar en arrendamiento en la forma que mejor le pareciere.
El regidor Luis Pacho Mejía, y su esposa, Doña Isabel de Bustamante, residentes en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de los Remedios, se obligaron a pagar a Don Diego Medrano, residente de este pueblo, 1 000 pesos de oro común, por otros tantos que les prestó en reales de contado, para de la fecha de esta escritura en tres meses corridos, juntos en una paga.
Don Diego de Medrano, y su esposa, Doña Magdalena de Rivera y Avendaño, vecinos de la ciudad de México y residentes al presente en este pueblo, venden al Alférez Cristóbal Martín Matamoros, vecino de Jalapa, una negra criolla llamada Catalina, de 26 años de edad, que es de la dote de Doña Magdalena, libre de hipoteca, empeño y enajenación, sin falta ni defecto alguno, por el precio de 400 pesos de oro común.
Juan Martín de Ávila, vecino y mercader de Jalapa, dio su poder cumplido a Don Diego de Medrano, residente al presente en este pueblo, y a Don Francisco Carcaño, vecino de la ciudad de México, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que en su nombre puedan recibir y cobrar cualesquiera de sus bienes, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones que le debieren.
Melchor de los Reyes, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Don Diego de Medrano, residente en este pueblo, 585 pesos de oro común, por razón de otros tantos que debía a Don Melchor de Rivera y Avendaño, Alcalde Mayor de esta provincia, los cuales traspasó y pagó con ellos parte de lo que debía a Don Diego de Medrano, para de la fecha de esta escritura en tres meses.
Juan del Moral, vecino de Jalapa, oficial de zapatero, como principal deudor, y Melchor Felipe del Moral, de la misma vecindad, como su fiador, se obligaron a pagar a Don Diego de Medrano, residente en este pueblo, 100 pesos de oro común, por otros tantos que le prestó en reales, para de la fecha de esta escritura en cuatro meses corridos, juntos en una paga.
Juan Martín de Abreo[Juan Martín de Abreu], vecino y mercader de Jalapa, dueño de su recua, declaró haber recibido de Don Diego de Medrano, residente al presente en este pueblo, 100 pesos de oro común, por llevar su ropa, esclavos, cajas, sillas, matalotaje, y otros adherentes, a la parte que se mudare.
Alonso Guilarte, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Don Diego de Medrano, residente al presente en este pueblo, 300 pesos de oro común, por otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta escritura en seis meses primeros siguientes.