Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio dio su poder cumplido a Lic. Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, su tío, inquisidor apostólico de Nueva España, para que en su nombre y a su dita y crédito, tome de la persona o personas que le quieran dar hasta la cantidad de 8 800 pesos de oro común en reales de plata, oro, o en las mercaderías que hallare, y lo obligue a la paga de los mismos en los plazos que concertare.
El Capitán Don Sebastíán de la Higuera Matamoros, residente en este ingenio, dio su poder cumplido al Lic. Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, su tío, Inquisidor Apostólico de Nueva España, para que en su nombre y a su dita y crédito tome de la persona o personas que le quieran dar hasta la cantidad de 2 200 pesos de oro común en reales, plata, oro, u otro género, y lo obligue a la paga de los mismos, en los plazos y tiempos que concertare.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dijo haberse concertado con Doña Valeriana de Camargo, mujer legítima que fue por segundas nupcias de su padre Don Francisco Hernández de la Higuera, en darle 22 000 pesos en dote, arras, y bienes gananciales, por el tiempo de tres años de matrimonio con el mencionado Don Francisco; pero el Factor Don Martín Camargo, padre de la susodicha, pidió 5 000 pesos más, y para obviar pleitos aceptó pagarle los 27 000 pesos a ciertos plazos. Para lo cual, Don Juan de Castillete, tío de Don Sebastián, se ofreció por su fiador de 22,000 pesos, y como al mismo tiempo acude a la paga del Lic. Don Bernabé de la Higuera[Bernabé de la Higuera y Amarilla] con la cantidad de pesos que le corresponden de la renta de alimentos en el mayorazgo de la Higuera, por ser hijo de los fundadores, y con la finalidad de que tenga dinero para efectuar los pagos, Don Sebastián se obligó a enviarle a la ciudad de México 4 000 arrobas de azúcar anuales, durante un lapso de seis años.
El Bachiller Don Antonio de Acosta, clérigo de menores órdenes, vecino de la ciudad de México, recibió del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, 500 pesos de oro común, por razón de otros tantos que el Lic. Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, del Consejo de su Majestad, Inquisidor Apostólico de Nueva España, escribió al susodicho diera al otorgante, a cuenta de los réditos y rentas que le paga Don Sebastián como mayorazgo del ingenio nombrado La Santísima Trinidad; asimismo, recibió del dicho Capitán otros 500 pesos por mano del Alférez Juan Montero, regidor de la Veracruz, que por todo sumaron 1 000 pesos de oro común.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio nombrado Nuesta Señora de la Concepción, hijo y albacea del Capitán Don Francisco Hernández de la Higuera; y el Lic. Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, presbítero, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, heredero y albacea de Doña María González de Amarilla, su madre, dieron su poder cumplido a Alonso Díaz Gallardo, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en sus nombres parezca ante las justicias de la ciudad de Tepeaca y saque una escritura de censo de un mil pesos de oro común que está impuesto en la hacienda de Tecuitlapa, propiedad de Jácome Vigil, vecino de San Andrés, jurisdicción de Tepeaca, el cual fue traspasado por Francisco López Hidalgo, vecino que fue de Tepeaca, en favor de Doña María González de Amarilla y de Don Andrés Pérez de la Higuera.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, hijo y heredero universal del Capitán Don Francisco Hernández de la Higuera, su albacea, declaró que por cláusula del testamento de su padre, mandó se den a su esposa Doña Valeriana de Camargo 8 000 pesos de oro común de su dote, 8 000 pesos más de la promesa de arras, y por los tres años de matrimonio con su padre, 6 000 pesos más, lo cual sumó 22 000 pesos de oro común. Y en atención a lo dicho, dio su poder cumplido a su tío Bernabé de la Higuera y Amarilla, para que concierte con el factor Martín de Camargo, padre de la susodicha, los plazos para pagar los citados 22 000 pesos de oro común.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, heredero que trata de tomar posesión del mayorazgo de la Higuera, y su tío Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, Comisario del Santo Oficio de la Inquisicón, heredero de 10 000 pesos y 3 000 pesos de renta anual en el citado mayorazgo, se convinieron en esta manera: Don Bernabé hace baja de 1 000 pesos de oro común en cada un año a Don Sebastián por un lapso de cuatro años; asimismo, le hace espera de cuatro años por los 9 000 pesos que le resta debiendo de los 10 000 pesos que le debía de dar al tomar posesión del referido mayorazgo.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, y como heredero del mayorazgo de la Higuera dio su poder cumplido a su tío Don Bernabé de la Higuera y Amarilla para que en su nombre pueda hacer trato con el Lic. Alonso Díaz de Herrera, vecino de la ciudad de Los Ángeles, y le haga espera de los tres mil pesos que se le adeudan, por tiempo de seis años, a razón de 500 pesos anuales, y otorgue la escritura de obligación correspondiente.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, dueño de sus ingenios de hacer azúcar, por los justos respetos que le mueven y por el amor que le tiene, hizo gracia y donación a su tío el Lic. Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, Inquisidor Apostólico en esta Nueva España, de una casa y corral en la ciudad de México, donde paraban las recuas de su abuelo Juan Díaz Matamoros, con todo lo que le pertenece, según la poseían sus abuelos y el otorgante la ha tenido.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, dio su poder cumplido a su tío el Lic. Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, Inquisidor Apostólico de Nueva España, para que en su nombre y a su dita y crédito tome de la persona o personas que le quieran dar, 2 200 pesos de oro común en reales, plata, oro, u otro género, y lo obligue a la paga de los mismos en los plazos que concertare.