Doña Catalina Velázquez, vecina de Jalapa, viuda de Juan de Chávez, su albacea, dio su poder cumplido a Lucas de Chávez, vecino de este pueblo, para que en su nombre pida, reciba y cobre, de cualesquier personas que le deban o debieren, las cantidades de pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías y otros géneros.
Micaela de la Peña, viuda de Lucas de Chávez, María de Chávez y Ana María de Chávez y Peña, sus hijas legítimas; las últimas actuando con licencia de sus maridos Pascual de Castro y Diego de Castro respectivamente, a quienes les otorgan poder especial para que lo que uno empiece lo pueda continuar el otro, asimismo parezcan ante el Escribano Provisor y Vicario General de este Obispado y ante el señor Juez de Capellanías Testamentarias y presente el testamento de Catalina Velázquez para que pidan sean restituidas las casas y ranchos con sus rentas y frutos, atento a que las partes que las poseen dicen haberlas comprado con el cargo de 650 pesos de principal y 250 pertenecen al Convento del Señor San Francisco de este pueblo.
Catalina Velázquez, viuda de Juan de Chávez, y Luis Guzmán, maestro de zapatero, vecinos de Jalapa, dieron por cancelada de común acuerdo un escritura fechada el 10 de octubre de 1664, en la cual Lucas Martín, muchacho de 15 años, entraba por aprendiz en el oficio de zapatero con el citado Luis de Guzmán, durante un lapso de cuatro años.
Catalina Velázquez, viuda de Juan de Chávez, vecina de Jalapa, hija natural de Alonso Martín, español, y de Doña Magdalena María, india principal que fue del pueblo de San Juan Xiutetelco, de la jurisdicción de Teziutlán, dio su poder cumplido al Tesorero Gaspar de los Reyes, vecino de Jalapa, para que en su nombre haga y otorgue su testamento, con las mandas, legados, obras pías y declaraciones que le tiene comunicadas.
Alonso de Neira Claver, escribano público de Jalapa, persona en quien se remató una casa en donde al presente vive, ubicada en la Calle Real junto a la plaza de este pueblo; y un rancho de labor en términos del mismo, que dejaron por su fin y muerte Juan de Chávez y su mujer Catalina Velázquez, se obligó a pagar a la persona que el juez de testamentos, capellanías y obras pías de este obispado nombrare para su cobranza, 29 pesos del rédito de 580 pesos de una capellanía fundada por Juan de Chávez y su mujer, otros 12 pesos 4 reales, del principal de 250 pesos que están cargados a favor de los religiosos del Monasterio de San Francisco de este pueblo, todo lo cual suma 41 pesos 4 reales, que habrá de pagar en cada un año el otorgante.
El Reverendo Padre Fray Juan de Dios Mariano del Rosal, Guardián del Convento de San Francisco de este pueblo, y don Juan de Quiñones, Alguacil Mayor y Sindico de dicho convento, dijeron se remató a Domingo de Oliver unas casas y rancho ubicados en este pueblo, que hoy posee doña Petronila Javiera Rodríguez Díaz, viuda de don José Camino y Velasco, cuyo remate fue por 650 pesos a censo obligándose a reconocer 400 pesos a favor de una capellanía fundada por Juan de Chávez y Catarina Velázquez y 250 pesos de gravamen a favor de dicho convento. Y habiendo convenido comprar dicha tierra el Capitán don Agustín Benítez, Alcalde Mayor de esta jurisdicción, con la poseedora doña Petronila, a exhibido dicho capitán los 250 pesos correspondientes al convento, los que recibe dicho sindico dando por cancelada la escritura de obligación.
Doña Petronila Javiera Rodríguez Díaz, viuda y albacea de don José Camino y Velasco, vecina del pueblo de Jalapa, vende a don Agustín Benítez, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de Jalapa y su jurisdicción, un rancho de labor, que linda al norte con tierras de Zárate que hoy poseen los indios de este pueblo, al sur con el potrero de Solostra de dichos indios y Camino Real de San Andrés, al oriente con tierras del molino de don José Antonio de Acosta y al poniente con tierras de don Alonso de Alba, al precio de 800 pesos; 150 en reales efectivo, 400 pesos que reconocerá a censo al Doctor Lorenzo Arévalo, Capellán de la capellanía que fundaron Juan de Chávez y su mujer Catalina Velázquez, y los 250 pesos al Convento de San Francisco.
Juan de Chávez, vecino de esta provincia, por lo que le toca, y como marido de Catalina Velázquez, dio su poder cumplido a Melchor López de Haro, vecino y procurador en la ciudad de México, para que en su nombre pueda recibir y cobrar a Juan de Uribe y de sus bienes, 385 pesos de oro común que dejó en su poder, cerca de lo cual, haga todos los pedimientos, requerimientos y demás autos que convengan.
Gaspar de los Reyes, vecino de Jalapa, con poder de Catalina Velázquez, vecina de Jalapa, vende a Francisco de Pro, de la misma vecindad, 1 sitio de ganado menor y 2 caballerías de tierra, en términos de los pueblos de San Salvador y San Andrés, de esta provincia, a 2 leguas del pueblo de Xilotepec, donde tiene un rancho con paredones sin cubrir, los cuales ella y su marido Juan de Chávez hubieron de Diego Méndez Fajardo, vecino de Jalapa, por el precio de 200 pesos de oro común, y el comprador ha de pagar en esta forma: 100 pesos para de la fecha de esta carta en 7 años, y los otros 100 pesos, para de allí en 9 años.
Testamento de Catalina Velázquez, viuda, vecina de Jalapa, hija legítima de Alonso Martín y María Magdalena, difuntos, vecinos que fueron de Teziutlán, de donde es natural la otorgante.