El Sargento Juan Antonio Hernández Golfín, vecino de esta villa de Córdoba, en nombre y con poder de Ana María Martínez [Romano], su prima, viuda de Pedro Rodríguez, dijo que la susodicha tiene cumplido el testamento de su marido y quiere que se haga cuenta y división de los bienes que quedaron por su muerte, [roto] pagada de lo que llevó en dote al matrimonio [roto], y respecto de haber quedado en la mayor parte trastes y alhajas, [roto] se ha de servir de que dichos bienes se aprecien [roto] por Nicolás Dorantes, maestro de sastre, como apreciador de la ropa de vestir, y el Alférez Nicolás Rodríguez, vecinos de esta villa, para la casa, solar y demás bienes. Y hecho el aprecio se proceda a la división y partición de ellos, que para ello esta presta la susodicha a otorgar obligación y fianza para el seguro de los bienes que pertenezcan a sus hijos menores, para quienes solicita se les nombre curador ad litem [roto] y se le notifique a Nicolasa Rodríguez, hija natural de Pedro Rodríguez, y mujer de Francisco de Medina Rico, vecinos de esta jurisdicción, nombre curador ad litem o procurador con quien se hagan los autos del juicio divisorio.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOEl Sargento [Juan] Antonio Hernández Golfín, vecino de esta villa de Córdoba, otorga que debe y se obliga a pagar a Sebastián Martín Carrasco, vecino y mercader de la ciudad de los Ángeles, 219 pesos que le restó debiendo de mayor cuantía que importaron algunos géneros y mercadurías que le compró de su tienda.
SIMÓN DE CABRERA, JUEZ RECEPTOREl Sargento [Juan Antonio] Hernández Golfín, vecino de esta villa de Córdoba, vende al Capitán [Nicolás] Blanco, vecino de esta villa, un esclavo negro nombrado Juan, de nación criolla, de treinta y cinco años de edad, por esclavo cautivo sujeto a perpetua esclavitud y servidumbre, libre de hipoteca, enfermedad y vicios, el cual vende en precio de 300 pesos de oro común, que ya tiene pagados en reales.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOJuan García de Miranda, vecino y natural de esta villa de Córdoba, hijo legítimo del Sargento Juan Antonio Hernández Golfín y doña Juana García de Miranda, difuntos, otorga su testamento en la siguiente manera: pide ser sepultado en la capilla de la Venerable Orden Tercera de Penitencia en el Convento [roto] San Antonio de esta villa. Manda 150 pesos para ayuda a la fábrica material de la santa iglesia parroquial de esta villa. Explica que debe a diferentes personas, así como, otras personas que le deben a él. Declara que está obligado a la tutela por la cantidad de 200 pesos de una niña, su hermana, por parte de su padre, nombrada Teresa Hernández, de edad de dieciséis años. Menciona que hizo escritura de obligación a favor de don Francisco Gómez, estante de esta villa, por la cantidad de 1 500 pesos, cuya cantidad la tiene pagada y por olvido no la han cancelado. Señala como parte de sus bienes la casa donde tiene su morada, que es de cal y canto cubierta de teja, que se encuentra en esta villa, en la calle Real y hace frente con casa [roto] del Capitán don José Gómez Dávila [roto] fondo que le pertenece, la cual es libre de censo; una hacienda de trapiche de fabricar azúcar que tiene arrendada a los propios de esta villa. Asimismo, declaró que cuando se casó con María Gómez, ambos no tenían ningún caudal y durante dicho matrimonio procrearon como hijos legítimos a Jerónimo, de veintidós años; María García, doncella de veinte años; Francisca Estefanía García de Miranda, de diecisiete años; José García, de quince años; Antonia, de diez años; Juana, de ocho años; Nicolasa, de cinco años; Bárbara Gertrudis, de cuatro años; y Elena, de dos meses. Nombra como albaceas al Capitán José Gómez Dávila, vecino de esta villa y Alcalde Ordinario en ella, a Nicolás de Olivera, su sobrino y a la dicha María Gómez, su mujer; nombra por solo tenedor de bienes y por tutor y curador de las personas y bienes de los dichos sus hijos en caso de contar en edad pupilar al dicho Nicolás de Olivera, su sobrino. Y por sus únicos y universales herederos a sus hijos legítimos.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICO