Don Diego de Rojas, residente en este pueblo, próximo para hacer viaje a los reinos de Castilla, dio su poder cumplido a Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, para que en su nombre reciba y cobre de cualesquier persona, todos los pesos de oro y otros bienes que le debieren, y de lo que cobrare otorgue cartas de pago.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, en nombre de Manuel Rodríguez Ménica, mercader de negros, vende a Pedro Caro Muñoz, carpintero, vecino de este pueblo y provincia de Jalapa, un negro bozal llamado Manuel, de nación Angola, de 20 años de edad, con las enfermedades que tuviere, sujeto a servidumbre, por el precio de 350 pesos de oro común.
Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Manuel Rodríguez Ménica, mercader de negros, y a Francisco Luis, vecino de Jalapa, 350 pesos de oro común, precio de un negro llamado Manuel, de nación Angola, bozal, para fin del mes de marzo de 1623, todos juntos en una paga.
Doña Francisca de Rojas y Aguilar, mujer legítima de Don Sebastián de la Peña, sustituyó el poder que le otorgó su esposo de la Peña; en el Padre Fray Laureano de Lucas, predicador y Guardián del Convento de San Francisco, y en Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa.
El Capitán Don Sebastián de la Peña, residente en Jalapa, en nombre de Don Diego de Rojas, y en virtud del poder que otorgó a Pedro Caro Muñoz, quien a su vez lo sustituyó con el dicho Capitán, y usando de él, recibió de Juan Martín de Abreo vecino de Jalapa, 1 208 pesos que son los 540 pesos por otros tantos de una escritura fechada el 26 de julio de 1641 que se obligó a favor de su parte; y los 668 pesos de una escritura fechada el 13 de marzo de 1642, y de esas cantidades ha dado diferentes cartas de pago, atento a lo cual, en nombre de Don Diego de Rojas se dio por contento y entregado.
Juan de Chávez, vecino de Jalapa, dio en arrendamiento a Pedro Caro Muñoz, de la misma vecindad, una casa en este pueblo, ubicada en la calle que va de la plaza para la laguna, linde con el mesón y casas de Francisco Enamorado Villaseca, por tiempo de dos años y al precio de 100 pesos anuales.
Francisca Díaz Becerra, viuda y albacea de Lucas Martín Ibáñez, vecino que fue de esta provincia, dio su poder cumplido a Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, generalmente para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que su marido tenía con cualesquier personas; y para que pueda recibir y cobrar los pesos de oro, joyas, esclavos, y mercaderías que le debieren.
Por vía de codicilo, Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, declaro que en su testamento dispuso que su cuerpo fuera sepultado en la iglesia del convento de San Francisco de Jalapa y se diesen de limosna 25 pesos, y por hallarse muy pobre, mandó que la limosna se redujera a 16 pesos.
Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, en nombre del Bachiller, Diego González de Astudillo, arrendó a Felipe Moreno, vecino de este pueblo, una caballería de tierra que el dicho Bachiller tiene en términos de Jalapa, linde con el camino real y con tierras de Domingo de Acosta, con unas paredes sin cubrir y lo demás que le pertenece, por tiempo de 8 años, que comenzaron a correr desde el 1° de enero del presente año, y al precio de 20 pesos de oro común anuales, cada 6 meses la mitad.
El Capitán Don Sebastián de la Peña residente en Jalapa, en nombre de Don Diego de Rojas, y en virtud del poder que otorgó a Pedro Caro Muñoz, quien a su vez lo sustituyó en el dicho Capitán, traspasó y dio poder a Don Antonio de Orduña Loyando para que en su nombre reciba y cobre de Juan Martín de Abreo[Abreu] y María Rodríguez, su mujer, 532 pesos de oro común de resto de 1 200 pesos que debían a su parte, y cobrados los haya para si, por razón de otros tantos que le prestó en reales.