Jerónimo Hernández, vecino de Jalapa, vende a Catalina Pérez [de Villanueva], mujer legítima de Juan Díaz de la Cueva, vecinos de Jalapa, un solar en este pueblo, linde con solar de Juan González y con solar de María del Rincón, difunta, por el precio de 18 pesos de oro común.
Catalina Pérez de Villanueva, viuda de Juan Díaz de la Cueva, vecina de Jalapa, puso por aprendiz a su hijo Francisco Díaz Villanueva, de 18 años de edad, con Francisco García, maestro examinado en el oficio de herrero, vecino de Jalapa, por tiempo de dos años y medio, durante los cuales le enseñará el dicho oficio, le dará de comer, vestir y curar en sus enfermedades, y al término de los dos años y medio, le ha de dar buen oficial en el oficio de herrero; por su parte, la otorgante se obligó a que dicho menor no se ausentará del servicio, y si se ausentare, sea traído a su costa y compelido con rigor de prisionero.
Nicolás Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, vende a su hermano Juan Díaz de la Cueva, de la misma vecindad, una negra esclava nombrada Isabel Pérez, de nación Angola, de más de 50 años de edad, la cual hubo de la partición de los bienes que quedaron por fin y muerte de su madre Catalina Pérez de Villanueva, libre de empeño, hipoteca y enajenación, por el precio de 130 pesos de oro común, horra de alcabala.
Juan Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, en nombre de su madre Catalina Pérez de Villanueva, viuda de Juan Díaz de la Cueva, solicitó se le dé testimonio de unas casas de su propiedad.