Juan de Olivares, Alguacil Mayor de las jurisdicciones de Jalacingo y de Teziutlán, por la facultad que le fue concedida en su real título, nombró Teniente ejecutor en lo tocante a su oficio, a Don Antonio Lorenzo del Valle para que acuda en todos los casos y cosas relacionadas con el cargo de Teniente de Alguacil Mayor y las que le fueren mandadas por el Alcalde Mayor de este pueblo.
Juan de Olivares, Alguacil Mayor de Jalacingo, por mandamiento del Teniente General Alonso Tirado, nombrado por el Alférez Don Pedro Valderrama y Valenzuela, Justicia Mayor de dicho pueblo, dio posesión a Gregorio Suárez Tello de su hacienda nombrada Tenextepec, de las casas y tierras a ellas pertenecientes.
Testamento de Don Juan de Olivares, Alguacil Mayor de Jalacingo y de la provincia de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, hijo legítimo de Don Juan de Olivares y de Doña Juana Hernández, naturales de este reino.
Juan de Olivares, Alguacil Mayor de las provincias de Jalacingo y de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, dio en arrendamiento a José Ortiz de Zárate y a Juana de Rico, su legítima mujer, vecinos del desierto de Perote, una venta de posadas ubicada junto al Hospital Real de Perote, por tiempo de cuatro años, a partir del 1 de enero del presente, en el precio de 200 pesos de oro común anuales.
Juan de Olivares, Alguacil Mayor de las provincias de Jalacingo y de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, por hallarse imposibilitado de salud y otras causas que le impiden a la asistencia y servicio de dicha vara, dio en arrendamiento la vara de Alguacil Mayor al Alférez Tomás de Ocampo, persona en quien concurren las partes y calidad para tal ministerio, por tiempo de seis años, a partir de hoy día de la fecha, en el precio de 80 pesos de oro común anuales.
Ante Alonso Tirado, escribano público y real, Juan de Olivares, Alguacil Mayor de Jalacingo y de Teziutlán, y el Alférez Tomás de Ocampo, vecino de Jalapa, cancelaron la escritura de arriba y la dieron por ninguna.
El Capitán José de Hoz Escalante, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de Jalapa, otorga poder general a don Juan de Olivares, Notario del Santo Tribunal de la Inquisición, vecino de la Ciudad de México para que lo represente en cualquiera de sus pleitos, causas, negocios civiles y criminales movidos y por mover que tenga con cualquier persona y para que judicial o extrajudicialmente demande, reciba y cobre maravedís, pesos, oro, mercaderías y otros bienes que le deban.
El Bachiller Juan Conte, mayordomo de las cofradías del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Rosario, sitas en la iglesia parroquial de Jalacingo, dio en arrendamiento 838 ovejas y carneros padres a Juan de Olivares y a su mujer Leonor de Zepeda, dueños del rancho de Pinaguizapa, por tiempo de 6 años, a partir del 5 de septiembre del presente de la data, y a razón de 60 pesos anuales.
Fray Juan Rodríguez de Cervantes, Hermano Mayor del Hospital Real de Perote nombrado Nuestra Señora de Belén, en nombre de dicha casa, hospital y los demás religiosos, dijo que el Fray Felipe de Ariza, Hermano Mayor que fue de este hospital, con patente del Padre Fray Francisco de Llerena, Hermano Mayor provincial, vendió a Juan de Olivares, Alguacil Mayor del partido de Jalacingo, una venta y un rancho de labor nombrado Pinaguizapa, el 3 de enero de 1678, en la ciudad de Los Angeles, en el precio de 4400 pesos de oro común que fueron impuestos a censo redimible en favor del referido Hospital, y ahora, el dicho Juan Rodríguez de Cervantes canceló la escritura mencionada, de común acuerdo con Juan de Olivares, quien ha pagado al hospital los réditos correspondientes, y dio por libre al dicho Alguacil Mayor del pago de los réditos del censo.
Juan Olivares, Alguacil Mayor de Jalacingo y de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, dio su poder cumplido al Padre Fray José de Moya, Procurador del Convento de Santo Domingo de la ciudad de Los Ángeles, para que como fiador juntamente con Diego de Huesca, vecino del desierto de Perote, otorgue escritura de compra a censo redimible a los religiosos de Santo Domingo y a las religiosas de Santa Teresa de la ciudad de Los Ángeles, de una hacienda de labor nombrada Segueta, ubicada en el desierto de Perote, y las tierras del trapiche nombrado Zapotitlán, en la jurisdicción de Jalacingo, la cual fianza ha de hacer hasta en la cantidad de 2500 pesos.