Juan Felipe, vecino de esta jurisdicción, se obliga a pagar la cantidad de 70 pesos y 6 tomines de oro común en reales de contado a doña Luisa Ramírez “la Paloma”, viuda de don Francisco del Castillo, vecino que fue del pueblo de Tecamachalco, como albacea testamentaria de su difunto marido. Dicha cantidad es el resto de 130 pesos valor de un negro llamado Mateo, de edad de más de cincuenta años, que pagó don Francisco del Castillo en nombre de Juan Felipe, a Gonzalo García, vecino de los Ángeles y albacea de Francisco de la Cruz, difunto, vendedor de dicho esclavo. Posteriormente, al fallecer don Francisco del Castillo, Juan Felipe gastó 59 pesos de oro común que monto la sepultura, cera, misas y otorgamiento de testamento, restando pagar a su viuda la dicha cantidad de 70 pesos y 6 tomines.
JUAN GARCÍA DE MIRANDA, JUEZ RECEPTORDon Francisco del Castillo, vecino del pueblo de Tecamachalco, natural del pueblo de Don Benito en la Extremadura, Reinos de Castilla, hijo legítimo del Alcaide don Gonzalo González del Castillo y de doña María de Vega, difuntos, otorga su testamento en el cual declara estar casado con doña Luisa Ramírez “la Paloma” desde hace veintidós años, con quien procreó a Joseph [José] del Castillo, Juan del Castillo y Antonio del Castillo. Declara por bienes la casa de su morada en el pueblo de Tecamachalco; dos esclavos llamados [roto] y Mateo; tres mulatas esclavas llamadas Dominga, Clara e Isabel; tres caballerías de tierra en el llano de Tecamachalco; dos jacales que compró a Diego Jorge, entre otros bienes que se mencionan. Nombra como albaceas testamentarios a sus hijos y a su mujer y como herederos a sus tres hijos.
JUAN GARCÍA DE MIRANDA, JUEZ RECEPTOR