Martín López de la Plaza y su esposa, Catalina Ruiz, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar, de la misma vecindad, 430 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, un año después, a partir de hoy, todos juntos en una paga.
Martín López de la Plaza y Catalina Ruiz, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, dijeron que poseen la mitad del ingenio de San Sebastián, en términos del pueblo que fue de Maxtlatlán, y desde hace dos años, se la dieron a su yerno Melchor de los Reyes, vecino de Jalapa, en compañía celebrada de palabra, yendo por mitad en todos sus frutos y ganancias, y como el ingenio ha ido en aumento, de nuevo celebran compañía por tiempo de ocho años sobre la mitad del ingenio referido, con las declaraciones siguientes: Martín López de la Plaza y Catalina Ruiz, pusieron de puesto principal 12 esclavos negros, 19 bueyes, dos carretas, dos rejas, dos arados, 7 vacas chichiguas con sus becerros, 200 carretas de caña, la mitad del dicho ingenio, con sus casas, tierras y demás aperos, 6 yeguas, una mula, un macho y caballo capón. Melchor de los Reyes, por su parte, puso 6 esclavos negros, 6 bueyes de arada, 12 yeguas, 36 vacas chichiguas 24 novillos y becerros, 5 mulas, y ha de asistir los ocho años al ingenio haciéndose cargo de los bienes referidos, con cargo y condición que todas las ganancias o pérdidas se partirán por mitad.
Catalina Ruiz y Ana Ruiz, vecinas de Jalapa, como hijas legítimas de Juan López Ruiz y Leonor de Sahagún, finados, dando cumplimiento a una cláusula del testamento de su padre, fundan junto con sus respectivos esposos, una capellanía de misas con 1791 pesos de principal, y 89 pesos cuatro tomines y seis granos de oro común anuales de renta, los cuales quedaron situados en el Ingenio de Maxtlatlán.
Catalina Ruiz y Ana Ruiz, hijas y herederas universales de Juan López Ruiz, junto con sus respectivos maridos solicitaron al capitán Agustín de Sotomayor y de la Mota, Alcalde de Jalapa, se les mande librar una carta de justicia citatoria para efecto de levantar un inventario de los bienes del finado Juan López Ruiz, y proceder a la fundación de una capellanía de misas.
Catalina Ruiz, viuda de Francisco del Moral, vecina de Jalapa, dio su poder cumplido a Alonso del Moral, el mozo, para que pueda recibir y cobrar cualesquier pesos de oro común que por escrituras, conocimientos, cédulas y traspasos le debieren.
Francisco Melián, vecino de Jalapa, vende a Martín López de la Plaza y a Catalina Ruiz, su esposa, vecinos de Jalapa, dos caballerías de tierra situadas en los términos de este pueblo, en la cañada que llaman de San Andrés, de las cuales le hizo merced el marqués de Salinas, por el precio de 350 pesos de oro común.
Francisco del Moral y su mujer, Catalina Ruiz, vecinos de la Puebla de los Ángeles, venden a Bartolomé Martín, de color mulato, un sitio de venta y dos caballerías de tierra a una legua del pueblo de Jalapa.
Catalina Ruiz, vecina de Jalapa, viuda de Francisco del Moral, vende a Pedro Alonso Zambrano, vecino de la Puebla de los Ángeles, 10 mulas y un macho por el precio de 770 pesos de oro común.
Miguel Sánchez, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Catalina Ruiz viuda de Francisco del Moral, 130 pesos de oro común, precio de un carro de hierro con sus pertrechos, ocho meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Pedro de la Peña, vecino de la Puebla de los Ángeles, se obligó a pagar a Catalina Ruiz, viuda de Francisco del Moral, vecina de Jalapa, 450 pesos de oro común, precio de una negra llamada Isabel, de nación Angola, para el día de Navidad venidero del presente año.