Don Juan y doña Inés Castellanos, hermanos, de esta vecindad, el primero soltero y mayor de veinticinco años, y la segunda casada con don José Joaquín Posada, ausente; dijeron que por fallecimiento de su padre don Juan Castellanos quedó una casa y otros bienes, ubicada aquella en esta ciudad a la calle nombrada del Toronjo, siendo interesados en esa herencia los comparentes y otros hermanos de ellos; más aún no se han hecho inventarios ni arreglado la testamentaría, y teniendo que salir fuera de esta ciudad los relacionantes, han resuelto dejar facultada una persona que les represente en indicado negocio. Y reduciéndolo a efecto, otorgan que dan todo su poder general a don Rafael Huerta, de esta vecindad, para que a nombre de los comparentes y representando sus personas promueva lo conducente al arreglo de la expresada testamentaría.
Zonder titelDon Mariano y doña Isabel Castellanos, y don Rafael Huerta como apoderado de don Juan y doña Inés Castellanos, de esta vecindad, dijeron que por fallecimiento de don Juan José Castellanos quedó una casa de edificio bajo, ubicada en esta ciudad a la calle que hoy llaman del Toronjo y es la que sigue de la del Ganado para el rumbo de abajo a salir al barrio nombrado del Molino; la cual casa tiene su frente de 19 varas al oriente con dicha calle del Toronjo, lindando por el costado del norte con casa que hoy es de don Manuel Rincón, por sur con casita de las herederas de Francisca Viveros y por el fondo con la mitad del pozo y sitio de los herederos de Capetillo. Dicha casa pertenece por fallecimiento del nominado Juan José Castellanos a sus hijos y herederos que lo son los ya referidos don Mariano, doña Isabel, doña Inés y don Juan, y doña Epitacia que se halla en Veracruz. Que necesitando esa finca algunos reparos y no teniendo proporción de hacerlos ninguno de los herederos, han resuelto enajenarla. Y en virtud de lo anterior, los enunciados don Mariano y doña Isabel Castellanos por sí y don Rafael Huerta como representante de doña Inés y don Juan Castellanos, otorgan que le venden a don Agustín Cortés, vecino de Tlapacoyan, la casa de que ha hablado en precio de 600 pesos y 5 y medio reales.
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