La señora Juana Mata Flores, de esta vecindad, viuda de Pedro Antonio Escalona, dijo que como hermana y heredera del presbítero difunto don Secundino Antonio Flores, como consta en auto y dictamen de fecha de 19 de octubre de 1837, vende a favor de doña María de Jesús Pozos, una casa labrada por don Ignacio Taboada en sitio perteneciente a la cofradía de la Purísima Concepción de esta parroquia. Dicha casa es de material, cubierta de madera y teja, situada en el barrio de la Laguna o de señor San José, a la linde de la calle que sale al camino que conduce para Veracruz, con la cual hace su frente al norte, lindando por oriente con casa que fue de don Mariano Cadena y hoy es de don José Prado, por poniente con casita de rajas de doña Ana Rita Platas y por sur con Francisco Heredia. Cuya deslindada casa compró Bernabé Antonio Rodríguez con dinero del difunto Secundino para Francisca Velasco, la que le vendió don Ignacio Taboada por escritura de 21 de abril de 1836 y es la misma que hoy vende a la señora Pozos, al precio de 140 pesos. La compradora señala que la compra la hizo con dinero de su hijo José Luis Pozos y de la hermana de la relacionante María Francisca Pozos, y cada uno entregó 70 pesos, y los derechos de escritura y alcabala son a cuenta de la vendedora.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANOJuana Mata Flores, hija de Blas Andrés Flores y de María Paulina Durán, sus padres ya difuntos, originarios que fueron de la ciudad de México, ordena su testamento en la manera siguiente: Declara que fue casada con Pedro Antonio Escalona, en cuyo matrimonio tuvieron tres hijos que murieron. Declara que su expresado marido no introdujo bienes algunos y ella llevó una casita que valdría 40 pesos. Declara que los bienes que en la actualidad disfruta son una casa situada frente a la de Luciano Flores en la calle que va para el Chorro de San Pedro, la cual le dejó su tía María Antonia Flores, otra casita chiquita arriba de la anterior, algunos muebles e imágenes. Y en atención a no tener heredero forzoso, ordena que sus bienes se distribuyan en esta manera, la casita chica se le entregará a su sobrino Pascual Hernández; el pedazo de tierra de abajo cercado de piedra se le entregará a su sobrino Luciano Flores; la casa grande ordena se venda para que con su producto se cubra los gastos de entierros, testamento y demás gastos.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICO