Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, vende a Don Antonio de Orduña Loyando, residente en su ingenio de azúcar, en esta provincia, una negra esclava nombrada Lucía, de nación Angola de 37 a 38 años, sujeta a servidumbre, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación sin asegurarla de vicio, defecto ni enfermedad , aunque se ha fugado en diferentes ocasiones de su servicio, por el precio de 200 pesos de oro común.
Tomás de la Calleja, dueño de recua, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido al Capitán Don Antonio Hernández de Mancilla, Alcalde Mayor de esta provincia, para que en su nombre ponga en la real almoneda de la ciudad y ante quien en su derecho deba, la vara de Alguacil Mayor de esta provincia, con las calidades, condiciones y preeminencias que le pareciere, ofreciendo la cantidad de pesos que bien visto le fuere, obligándolo a la paga de los mismos.
El Bachiller Juan Rodríguez Zedillo, clérigo, con poder de su tía Doña Inés Lozano Belaustigui, vecina de Los Angeles, vende al Capitán Don Carlos de Sámano y Quiñones, dueño del ingenio de [San Miguel] Almolonga, en esta jurisdicción tres negros esclavos dos varones y una negra, nombrados Manuel, de tierra Vanguela, de 40 años de edad; Juan de nación Angola, de más de 45 años de edad; Isabel, de nación Angola, de 30 años de edad, casada con el dicho Juan Angola, los cuales hubo y heredó de su hija María Lozano Belaustigui, viuda, mujer que fue de Tomás de la Calleja, vecina de este pueblo; libres de hipoteca, empeño y enajenación sin asegurarlos de ningún vicio, tacha, defecto ni enfermedad, por el precio de 825 pesos de oro común.
Juan de la Peña Tejeda, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente en este, arrendó a Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, las tierras que ha sembrado el susodicho en la cañada, de su propiedad, por tiempo de 1 año, a partir de la fecha de esta carta, y al precio de 10 pesos de oro común.
Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Don Diego de Rojas, vecino de dicho pueblo, 270 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado para desde 9 de julio pasado de este año en 18 meses, cada seis meses la tercera parte, con las costas de cobranza.
El Lic. Don José de la Peña Tejeda, clérigo, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente al presente en este pueblo, con poder de su padre Pedro de la Peña, dio en arrendamiento a Tomás de la Calleja, vecino de esta provincia, un sitio nombrado Buenavista ubicado en el pago de Chiltoyac el Viejo, linde con tierras del ingenio de (San Sebastián) Maxtlatlan, con sus jacales y cercas, por tiempo de dos años, a partir del 1° de mayo del presente año, en el precio de 50 pesos de oro común anuales, con declaración de que no habrá de hacer mejoras sin el consentimiento de su parte.
Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, dijo que por cuanto ha tenido cuentas, préstamos, dares y tomares con Pedro de la Peña, vecino de Los Ángeles; el día de hoy ajustó cuentas con el Lic. José de la Peña Tejeda, hijo del susodicho, y alcanzó con 150 pesos al referido Pedro de la Peña los cuales le ha de pagar al fin de 3 años, a partir de hoy día de la fecha.
Juan del Moral, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Tomás de la Calleja, su hermano para que en su nombre venda de contado o fiado, al precio que hallare, un negro llamado Felipe, criollo de Cabo Verde, que hubo de Pedro Amado; y una negra llamada Catalina, de 18 a 20 años de edad, y otorgue las escrituras de venta que le fueren vendidas.
Testamento de Tomás de la Calleja, vecino y natural de Jalapa, hijo legítimo de Melchor del Moral y de Ana de la Calleja, difuntos, vecinos que fueron de este pueblo de Jalapa.
Don Antonio de Orduña Loyando, como principal, y el Capitán Antonio Hernández de Mancilla, Alcalde Mayor de Jalapa, como su fiador, se obligaron a pagar a Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, 230 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta carta en 6 meses, con las costas de la cobranza.