Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Don Diego de Rojas, vecino de dicho pueblo, 270 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado para desde 9 de julio pasado de este año en 18 meses, cada seis meses la tercera parte, con las costas de cobranza.
El Lic. Don José de la Peña Tejeda, clérigo, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente al presente en este pueblo, con poder de su padre Pedro de la Peña, dio en arrendamiento a Tomás de la Calleja, vecino de esta provincia, un sitio nombrado Buenavista ubicado en el pago de Chiltoyac el Viejo, linde con tierras del ingenio de (San Sebastián) Maxtlatlan, con sus jacales y cercas, por tiempo de dos años, a partir del 1° de mayo del presente año, en el precio de 50 pesos de oro común anuales, con declaración de que no habrá de hacer mejoras sin el consentimiento de su parte.
Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, dijo que por cuanto ha tenido cuentas, préstamos, dares y tomares con Pedro de la Peña, vecino de Los Ángeles; el día de hoy ajustó cuentas con el Lic. José de la Peña Tejeda, hijo del susodicho, y alcanzó con 150 pesos al referido Pedro de la Peña los cuales le ha de pagar al fin de 3 años, a partir de hoy día de la fecha.
Juan del Moral, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Tomás de la Calleja, su hermano para que en su nombre venda de contado o fiado, al precio que hallare, un negro llamado Felipe, criollo de Cabo Verde, que hubo de Pedro Amado; y una negra llamada Catalina, de 18 a 20 años de edad, y otorgue las escrituras de venta que le fueren vendidas.
Testamento de Tomás de la Calleja, vecino y natural de Jalapa, hijo legítimo de Melchor del Moral y de Ana de la Calleja, difuntos, vecinos que fueron de este pueblo de Jalapa.
Don Antonio de Orduña Loyando, como principal, y el Capitán Antonio Hernández de Mancilla, Alcalde Mayor de Jalapa, como su fiador, se obligaron a pagar a Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, 230 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta carta en 6 meses, con las costas de la cobranza.
Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 106 pesos de oro común, por otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta escritura en mes y medio, juntos en una paga.
Diego de Alfaro, vecino de Jalapa, residente en este ingenio de Don Sebastián de la Higuera Matamoros, como uno de los herederos de Sebastián Méndez Fajardo y de Ana de Alfaro, sus padres difuntos, y en nombre de su hermana Ana de Alfaro, vende a Tomás de la Calleja, vecino de esta provincia, un sitio de estancia de ganado menor y dos caballerías de tierra que sus padres poseyeron en términos de los pueblos de San Salvador y San Andrés, en esta provincia de Jalapa, casi una legua de San Andrés y a dos leguas de Xilotepec, hacia Jalapa, de las cuales el Marqués de Salinas hizo merced a Juan de Sabalsa [Zavalza], y éste las vendió a los dichos sus padres, libres de censo, empeño, hipoteca y enajenación, por el precio de 200 pesos de oro común.
Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Diego Méndez, vecino de Jalapa, 373 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta carta en seis meses, o antes si llegare flota al puerto de San Juan de Ulúa, que próximamente se espera de los reinos de Castilla.
Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, vende a Don Antonio de Orduña Loyando, residente en su ingenio de azúcar, en esta provincia, una negra esclava nombrada Lucía, de nación Angola de 37 a 38 años, sujeta a servidumbre, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación sin asegurarla de vicio, defecto ni enfermedad , aunque se ha fugado en diferentes ocasiones de su servicio, por el precio de 200 pesos de oro común.