Francisca Gerarda Rodríguez, de cuarenta y seis años de edad, natural del pueblo de Chiconquiaco, de este partido, vecina de esta ciudad desde hace treinta y tres años, hija de Tomas José Rodríguez y de Ana Antonia Laguna, difunta, otorga su testamento, en la forma siguiente: Declara que sus bienes consisten en una casa que recibió en donación y legado de doña María Josefa Cadena, como consta en cláusula de escritura de su testamento con fecha de 11 de mayo de 1837, ante el escribano don Juan Nepomuceno de Arriaga. Asimismo, es dueña de otra de rajas con su solar que compró a la misma señora antes de su fallecimiento, y de un pedazo de tierra en Chiconquiaco, que heredó de su padre, que ordena que se le entregue por vía de donación a su hermana María Candelaria Rodríguez, mujer de Pedro Gaspar Martínez. En ausencia de no tener herederos forzosos, ordena se vendan las expresadas casas y los muebles que hay en ella, y su valor se divida en dos partes iguales, una se invertirá en limosnas de la iglesia del pueblo y la otra en misas y sufragios por su alma y la de sus padres, y de su bienhechora la señora Cadena. Con la advertencia de que, para cumplir la cláusula anterior, primero se pague lo que ella debiere de los gastos de sus enfermedades y funeral, y 10 pesos que manda se entreguen a su hermana Candelaria. Nombra por su albacea, fideicomisario, y tenedor de sus bienes a don José Dionisio Martínez, de esta vecindad.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANOEl licenciado don José María Aparicio, como apoderado de doña María Tomasa Cervantes, viuda y albacea del finado Luis Chacón, dijo que quedó por bienes de dicho difunto una casita de edificio bajo, ubicada en esta ciudad, en la calle que llaman de Almolonga, con su frente de 12 y media varas al sur y 36 y media de fondo al norte; lindando por este rumbo con solar del ciudadano Manuel Díaz; por oriente con un callejón que va a salir al camino Nacional; y por poniente con patio de Ana Rita Galván, cuya pared divisoria pertenece por mitad entre ésta y las testamentaria de Chacón. Asimismo, dijo que estándole debiendo a José Dionisio Martínez 69 pesos, a José Feliciano Amaro 40 pesos y a Francisco Hernández 12 pesos, cuyas cantidades han sido ministradas para alimento de la familia y no teniendo recursos la viuda para satisfacer, se presentaron los acreedores ante el señor alcalde primero de esta ciudad y se celebró el respectivo juicio, en el cual se manifestó no existir más bienes que la casa referida; por lo cual, dicho señor alcalde propuso que si alguno de los acreedores quería en adjudicación la casa, podría tomarse exhibiendo el exceso. Y admitida esta propuesta por el ciudadano Hernández, ofreció 600 pesos, dando la mitad de contado y la otra dentro de dos años, habiendo quedado convenidos así. Y reduciéndolo a efecto, don José María Aparicio, en nombre de doña María Tomasa Cervantes, otorga que vende a Francisco Hernández la casa deslindada, en precio de 600 pesos, de los cuales exhibió 300 pesos de contado y los otros 300 pesos restantes se obliga a pagar dentro de dos años con hipoteca de la misma casa.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICOEl Presbítero don José Dionisio Martínez, Teniente de Cura en esta doctrina, otorga poder a don José María Téllez, vecino de Zacatlán de los Manzanas, para que a nombre del señor comparente y representando su persona perciba y demande cuantas cantidades de pesos se le deban o debieren y de lo que percibiere otorgue recibos de finiquitos; y para todos los asuntos y negocios que al presente tiene y en adelante tuviere, así demandando como defendiendo, parezca en todos los tribunales eclesiásticos o seculares.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANOMemoria testamentaria que otorgó el ciudadano José Dionisio Martínez, vecino que fue del pueblo de Tlacolulan, y las diligencias practicadas en este juzgado de cantón para elevarlas a testamento nuncupativo, como de facto se declaró tal por auto de 20 del corriente, mandando igualmente se protocolicen dichas actuaciones. En cuya memoria José Dionisio Martínez, declaró ser natural de San Salvador, hijo legítimo de José Mariano Martínez y de María Petrona, difuntos, naturales que fueron también de dicho pueblo. Declaró ser casado con María Antonia, ya difunta, en cuyo matrimonio no tuvieron hijos. Dijo tener por bienes doce cabezas de ganado vacuno chico y grande, veinte ovejas, dieciséis cargas de maíz, una troja, tres bestias caballares, un rancho, sus tierras y fierros de labor. Dijo ser su voluntad que, a la cofradía de la Santísima Virgen de la Natividad de este pueblo, se le den las doce cabezas de ganado vacuno, las veinte ovejas y las dieciséis cargas de maíz, las correspondientes tierras, lo que cobrasen a sus deudores y los fierros de labor. Ordena que del remanente de sus bienes se le dé a su huérfana, María de Jesús, doncella de once años, tres bestias caballares y un cerdito. Nombra albacea a Tomás Mendoza, vecino de este pueblo, y como heredera a la cofradía de Nuestra Señora de la Natividad de Tlacolulan y a su huérfana María de Jesús. Cuya memoria otorgó en el pueblo de Tlacolulan el 11 de diciembre de 1834.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANODoña Antonia Josefa Castañón y don José Ignacio Castañón, hermanos, mayores de edad, de esta vecindad, dijeron que por fallecimiento de su madre, doña María Rosana Pérez Chamorro, quedó una casa de edificio bajo, ubicada en esta ciudad, en la calle del Calvario, con la cual hace su frente al oriente; lindando por el norte con otra casa que fue de los comparentes y hoy es de don Antonio Fernández de Velasco; por el sur con casa de los herederos de don Mariano Zavaleta; y por el poniente con sitio de Nuestra Señora de los Dolores del Calvario. Asimismo, dijeron que dicha casa la hubo por herencia la señora Pérez de su madre, doña María Ignacia de la Cruz, quien la compró a don Pedro Durán, por escritura con fecha en esta ciudad a 27 de septiembre de 1754. Y por cuanto le es preciso a doña Antonia cubrir algunos créditos contraídos en parte para el sostenimiento de ambos comparentes, otorgan que venden dicha casa al Presbítero don José Dionisio Martínez, en precio de 1 100 pesos, de los cuales ha de continuar reconociendo al rédito de un 5 por ciento anual, 200 pesos de dos obras pías a favor de Nuestra Señora de los Dolores del Calvario y de Señor San Antonio del convento de San Francisco de esta ciudad.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO