El reverendo padre fray José de San Juan de la Cruz, presbítero del orden de la Señora del Carmen, otorga poder especial al presbítero don Juan del Castillo, de paso en esta villa, para que, en su nombre y representación, practique en la corte de Roma las diligencias necesarias y consiguientes a fin de alcanzar la gracia de perpetua secularización, cometiendo su ejecución y cumplimiento al ilustrísimo señor obispo de esta diócesis, cabildo, sede vacante o gobernador que fuere de esta mitra. Y también se lo confiere para que, obtenida esta gracia, impetre la habilitación para obtener beneficio eclesiástico hasta de cura de almas inclusive.
Sans titreDon Domingo Franceschi, don José María de Goiri y don Fernando González Pacheco, de este comercio y vecindad, dijeron que en el Juzgado del Alcalde Ordinario de Segunda Elección, se sigue causa criminal contra Antonio Cano, Maestro de Sastre, en virtud de queja que interpuso el cirujano Juan [del] Castillo por haber ido a su casa en solicitud del francés Carlos Canel, en la que después de varios trámites y recursos interpuestos por el reo, se ha mandado ponerlo en libertad bajo fianza, que otorgan los comparecientes, quienes se constituyen como tales fiadores.
Don Manuel María Rosas, de esta vecindad, albacea testamentario de la finada doña Manuela Josefa Hernández, dijo que dicha difunta dejó por bienes una casita de edificio bajo, ubicada en esta ciudad en la calle que nombran de Salinas, con la cual hace su frente de 39 varas al sur, con la hortaliza perteneciente a la familia de don Juan Salinas, dicha calle en medio; y 49 varas de fondo al norte, por donde linda con solar de doña Lugarda Aguilar; por el costado del oriente linda con casa de doña María Carlota Aguilar; por el poniente con casa del que va hablando. Y siendo preciso enajenar dicha casita para dar cumplimiento a lo que dejó ordenado la difunta en la cláusula quinta de su disposición testamentaria, otorga que la vende a don Juan del Castillo, de esta vecindad, en precio de 400 pesos.
Sans titreDon Francisco del Castillo, vecino del pueblo de Tecamachalco, natural del pueblo de Don Benito en la Extremadura, Reinos de Castilla, hijo legítimo del Alcaide don Gonzalo González del Castillo y de doña María de Vega, difuntos, otorga su testamento en el cual declara estar casado con doña Luisa Ramírez “la Paloma” desde hace veintidós años, con quien procreó a Joseph [José] del Castillo, Juan del Castillo y Antonio del Castillo. Declara por bienes la casa de su morada en el pueblo de Tecamachalco; dos esclavos llamados [roto] y Mateo; tres mulatas esclavas llamadas Dominga, Clara e Isabel; tres caballerías de tierra en el llano de Tecamachalco; dos jacales que compró a Diego Jorge, entre otros bienes que se mencionan. Nombra como albaceas testamentarios a sus hijos y a su mujer y como herederos a sus tres hijos.
Sans titreAnte José de Leiva, Regidor de esta villa de Córdoba, Alcalde Ordinario por preeminencia de su oficio y ausencia de Pedro Suárez, que los es por Su Majestad, pareció un mozo mulato que dijo llamarse Juan del Castillo y ser natural de la ciudad de Oaxaca, “y dijo que él quiere aprender el oficio de sastre” con Nicolás Dorantes, vecino de esta villa, maestro del oficio; y que por ser menor de 25 y mayor de 14 nombró por su curador para que otorgue escritura por él, a [Antonio] Sebastián Pérez Padrón, vecino de esta villa. Por lo que estando presente Sebastián Pérez Padrón aceptó el cargo, y ejerciendo el cargo, otorga que pone al dicho menor Juan del Castillo al oficio de Sastre con Nicolás de Dorantes, como su aprendiz, por tiempo de cuatro años, en el que le ha de enseñar bien y cumplidamente, y le ha de dar de comer, casa, ropa limpia, lo ha de curar de enfermedades y el calzado necesario.
Sans titreDiego de Pren y Castro, residente en Jalapa, vecino de la ciudad de Cádiz en los Reinos de Castilla, dijo que su hermano Francisco de Pren y Castro le pidió que cobre a don Vicente Alonso de Contreras, difunto, vecino que fue de la Ciudad de Zacatecas, el costo de algunas mercaderías que le compró; ante ello otorga poder especial a don Juan del Castillo, Caballero de la Orden de Santiago, vecino de la Ciudad de México, para que en su representación y el de su hermano, reciba y cobre de las personas o herederos de Vicente Alonso de Contreras la cantidad que importe la deuda con los réditos que le correspondan y otorgue los recibos correspondientes.
Convenio entre Juan de Tejada y Pedro Sánchez Monje, vecinos de la provincia de Jalapa, donde se acordó que el segundo sembrará caña de azúcar, maíz, y otras semillas, en las tierras del primero, situadas en términos de Chiltoyac, linde con tierras de Juan del Castillo.
Juan de Tejada, vecino de Jalapa, vende a Blas Machado, vecino de esta provincia, un sitio para ganado menor ubicado en términos del pueblo que fue de Chiltoya, linda\" con tierras de Alonso García de la Torre por la una parte, y por otra, tierras de los herederos de Juan del Castillo, que hube y compré de Juan Bautista Gallegos, vecino de este pueblo\"; y asimismo, tres caballerías de tierra que lindan con el referido sitio; seis bueyes, un trapiche, y otros pertrechos, por el precio de 2 500 pesos de oro común.
Doña Rosalía y doña Bernarda de Uriza, viudas, la primera de don Santiago Viveros y la segunda de don Mariano de Escobar, vecinas del pueblo de Naolinco de esta jurisdicción, venden a don Juan del Castillo, de esta vecindad, como herederas que son del difunto Capitán don Manuel de Acosta, 6 313 varas de tierra a lo largo, nombradas la Mesa de las Zapateñas citas en esta jurisdicción, cuya tierra es montuosa, rodeada de cantiles, aguas corrientes en la profundidad, con solo dos entradas, la una por el poniente, lindando por esta parte con tierras de los Ojuelos pertenecientes a don Mariano de Campo, en donde hay una cruz que sirve de lindero; la otra entrada esta por el rumbo del oriente, linda con tierras de don Francisco Torres, uno de los herederos; por el norte linda con tierras de Anastacio Cruz; y por el sur con las que fueron del difunto don Miguel Robles Tejeda y quedaron por muerte de este en poder de su albacea, don Juan Pensado. Cuyas tierras venden en cantidad de 525 pesos.
El dicho Corregidor [Gaspar Asencio Cornejo] visitó los carros del Regidor Juan del Castillo, y de la viuda de [Gerónimo de] [Jerónimo] Villegas, que vienen de vuelta de la ciudad de la Veracruz, a cargo de Alonso Pérez y Juan Zapata; y halló que a cada recua le falta un indio, de estado soltero.