El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio, revocó el poder dado al Capitán Diego de Sanabria Sepúlveda, mercader, vecino de la ciudad de México, y otros a diferentes personas; y ahora dio su poder cumplido a su tío el Lic. Don Diego Fernández de la Higuera, domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, y al Doctor Don Antonio Caravallo Dávila, abogado de la Real Audiencia de dicha ciudad, para en la aprehensión, tenencia, y posesión, ajuste y entero del mayorazgo que posee como llamado a él por muerte de su padre el Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros. Y generalmente, para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que al presente tiene o adelante tuviere.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio, dio su poder cumplido a Blas de Mata, vecino y mercader de la ciudad de México, para que en su nombre y representando su persona, debajo de intereses lícitos, busque 1390 pesos que así le debe de una mayor cantidad que le paga a su tío Don Diego Fernández de la Higuera, de los réditos del vínculo que tiene en el Mayorazgo de la Higuera, y de ellos se dé por entregado.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, poseedor del mayorazgo e ingenio nombrado La Santísima Trinidad, revocó un poder dado a su tío el Lic. Don Diego Fernández de la Higuera, clérigo, vecino de la ciudad de México, y de nuevo dio su poder cumplido a su hermano el Alférez Don José de la Higuera Matamoros y a Juan de Cisneros, Procurador de Causas en la Real Audiencia de la ciudad de México, para que en su nombre pidan cuentas y las ajusten o liquiden con cualesquier personas o con quienes las haya tenido; generalmente, para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que tiene o adelante tuviere.
El Capitán Don José de la Higuera Matamoros, Alcalde Mayor de Jalapa, como principal deudor, y Don Fernando de Arriaga, Comisario de las Reales Alcabalas en esta jurisdicción, como su fiador, dieron su poder cumplido al Lic. Don Diego Fernández de la Higuera, clérigo, presbítero, domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, y al Lic. Don José Arias Maldonado, Abogado de la Real Audiencia, y al Capitán Blas de Mata, mercader, vecinos de la dicha ciudad, para que en sus nombres puedan obligar al referido Capitán Don José de la Higuera Matamoros hasta en la cantidad de 3000 pesos, los cuales busquen para el susodicho en reales, o plata con lícita ganancia, al plazo de un año, o en la forma que les pareciere conveniente.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, vecino de la jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido al Lic. Don Diego Fernández de la Higuera, su tío, clérigo, presbítero, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre ajuste y liquide con el Capitán Don Diego de Sanabria Sepúlveda, vecino de dicha ciudad, la cuenta de los pesos de oro que le debía, según los recibos y cartas de pago que le ha dado.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, se obligó a pagar al Contador Don Perafán de Rivera y Alarcón, vecino de la ciudad de México, Juez, Contador, Administrador General de las Reales Alcabalas, Unión de Armas y Armada de Barlovento de Nueva España, como albacea del Contador Don Alonso Camargo, difunto, cesionario de su tío el Lic. Don Diego Fernández de la Higuera, mil pesos de oro común que les restan debiendo de una ejecución de1600 pesos; los 500 pesos para mediado del mes de enero de l669, y los 500 restantes, para fin del mes de mayo del año mencionado
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido a sus tíos Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, Inquisidor Apostólico del Santo Oficio de la Inquisición, y Don Diego Fernández de la Higuera, así como a Don Blas de Mata, mercader, vecinos todos de la ciudad de México, para que en su nombre y en razón de la posesión judicial, aprehensión y continuación que tiene el Mayorazgo de la Higuera, derecho de los bienes para su ajuste conforme a la escritura de su fundación. Y generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales que al presente o adelante tuviere con cualesquier personas
El Bachiller Juan Fernández de la Higuera, cura y vicario del ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a su primo Francisco Fernández de la Higuera, vecino de esta provincia, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar de cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones y otros bienes que le debieren; y de lo que recibiere y cobrare, pueda dar las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan; especialmente para que cobre de Cristóbal de Viruega y Andrés Meléndez, vecinos de la ciudad de Los Ángeles, los pesos de oro que le debieren de los réditos corridos de dos capellanías, una de 200 pesos, de Pedro Navarro, y la otra, de 66 pesos, de María de Arteaga, difunta.
Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido al Lic. Diego Fernández de la Higuera, su tío, presbítero, domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, y a Melchor Arias de Amaya, de la misma vecindad, para que en su nombre en la dependencia del débito que tiene perteneciente al convento de monjas de San Jerónimo, y con otras personas ante los señores de la Real Audiencia de la Nueva España, se opongan y contradigan cualesquier despachos, repitiendo sus derechos, ajustando y liquidando sus deudas; generalmente, para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales que al presente tiene o adelante tuviere.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, se obligó a pagar al convento de religiosas de San Gerónimo de la ciudad de México y al Bachiller Mateo Ortiz de Torres, presbítero, mayordomo y administrador de dicho convento, la cantidad de pesos de oro que constare, por cesiones que hicieron el señor Inquisidor Don Bernabé de la Higuera y Amarilla y el Lic. Don Diego Fernández de la Higuera, sus tíos, difuntos, al Capitán Juan de Vargas, vecino de la ciudad de México, quien la dejó al referido convento, a razón de 200 pesos de oro común anuales, a partir de hoy día de la fecha en adelante, hasta satisfacer el valor de las cesiones.