Juan Cano, vecino de la ciudad de Tepeaca, vende a Juan Fernández, vecino de [Tlalixcoyan], un esclavo arriero, llamado Antón, de tierra Biohó, que compró de Juan José Buitrón, el cual será de edad de 25 años, por precio y contía [sic] de 500 pesos de oro común.\n
Juan Fernández, dueño de recua y vecino de Tlalixcoyan, se obliga a pagar a Juan Cano, 400 pesos de oro común, los cuales son del resto de un negro arriero, de tierra Biohó, que hoy le ha vendido.\n
Se tomó la razón de 4 pipas de vino en 24 barriles que lleva Juan Cano en su recua, para entregar en la Puebla a Fernando Muñoz de Morales.
Se tomó la razón de una pipa de vino en 6 barriles, que lleva Juan Cano en su recua, para entregar en México a Andrés de Urrutia.\n
\nSe tomó la razón de 2 pipas de vino en 12 barriles, que lleva Juan Cano a la Puebla para sí mismo; también lleva 21 barriles de aguardiente que Pedro de Rangabel [sic] remite a Miguel de Perea.\n
Se tomó la razón de una pipa de vino en 6 barriles que lleva Juan Cano en su recua, para entregar en la Puebla a Andrés de Almazán.
Se tomó la razón de 3 pipas de vino en 18 barriles que lleva Juan Cano en su recua, en virtud de una certificación, para entregar en México a Pedro Pablo, Juan Romero y Juan Muñoz; cuy imposición parece quedar en la real caja.
Juan Cano manifestó llevar en su recua 48 barriles para Fernando Muñoz y otros 36 barriles para Fernando Quijada, a la ciudad de los Ángeles.
Se tomó la razón de 6 pipas de vino en 36 barriles, que lleva Juan Cano en su recua, para entregar en la Puebla a Vicente Rodríguez, a Isabel de Morales y a Bartolomé Rodríguez. \n
Se tomó la razón de 25 botijas de vino que es una pipa, que lleva Juan Cano en recua de Mateo de Rivera a la Ciudad de Tlaxcala.