Juan Francisco Oliva, como albacea nombrado en cédula que dictó antes de morir doña María Ignacia Herrera, solicita se declare como testamento nuncupativo dicha cédula que otorgó la susodicha el 22 de marzo de 1831, en la cual declaró haber estado casada con Mariano Jacinto Rodríguez, difunto; también, dijo tener por bienes una casa de cal y canto en la esquina y calle que nombran para Almolonga, en tierra propia; nombró como albacea a Juan Francisco Oliva y declaró por hijos a María Agustina Rodríguez, quien tiene un hijo nombrado Francisco Callejas; a María Simona Rodríguez, casada con Miguel Hernández; y a Manuel María Rodríguez, soltero, a quienes nombró herederos. Para que la cédula otorgada por doña Ignacia se declare testamento nuncupativo, Juan Francisco Oliva suplica se sirva mandar que Manuel Rueda, Miguel Hernández, José Leonardo Medina, Simón Peña, Mariano Cadena y Remigio Antonio López, testigos de cuando doña Ignacia otorgó dicha cédula, den su declaración y respondan a algunas preguntas respecto a dicha cédula, y posteriormente se protocolice en el registro del oficio público de esta ciudad. Y tras la declaración de testigos y la presentación de otras pruebas solicitadas por Mariano Rincón, Alcalde de Segunda Nominación Interino, éste declara por testamento nuncupativo la cédula que dejó doña María Ignacia Herrera y manda que estas diligencias se protocolicen en el registro público.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANO
MX UV.USBIX ANX-P-0089-PX_0089_0122
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Unidad documental simple
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1832/09/28
Parte de Archivo Notarial de Xalapa