El presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, de esta vecindad, otorga que debe y se obliga a pagar al Presbítero don Cristóbal de Pitalua y Costa, ex cura de Tuxpan, residente en esta ciudad, la cantidad de 2 000 pesos que por vía de empréstito depósito irregular y causa de réditos de un 5 por ciento, que le ha dado en pesos fuertes a su entera satisfacción, cuyo pago hará dentro de cinco años contados desde hoy y en el ínterin sus correspondientes réditos del 5 por ciento anual. Y para seguridad hipoteca las tierras de labor que nombran los Ojuelos, ubicadas en este cantón, en las inmediaciones del Encero, compuestas de 80 caballerías que hacen dos sitios escasos de ganado mayor, y lindan por el norte con el paraje que nombran el Dominico, los trapiches del Rosario y Mastatlán, tierras de los Garcías y las del Castillo, por donde terminan con una cuchilla y es el rumbo por donde tienen mayor extensión; y por el costado del sur lindan con el cerro que nombran de Simarrontepec y sigue por el cantil del río del Castillo hasta las tierras del Encero, cerrando por el oriente con las pertenecientes a los herederos de don Manuel de Acosta. Cuyas tierras ya deslindadas las hubo y compró el otorgante y don José Iravedra del Presbítero don Francisco de Campo, por escritura que les otorgó en esta ciudad el 13 de septiembre de 1825 y, posteriormente, el comunero don José Iravedra vendió su parte al otorgante por escritura con fecha en esta ciudad a 4 de noviembre de 1827.
Sans titre
MX UV.USBIX ANX-P-0089-PX_0089_0115
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Pièce
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1832/09/18
Fait partie de Archivo Notarial de Xalapa
MX UV.USBIX ANX-P-0095-PX_0095_0040
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Pièce
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1838/05/25
Fait partie de Archivo Notarial de Xalapa
Don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, clérigo presbítero domiciliario de este obispado de la Puebla de los Ángeles, de sesenta y tres años de edad, natural y vecino de esta ciudad, hijo legítimo de don Francisco Javier Fernández de Ulloa y de doña Antonia Cardeña, difuntos; otorga su testamento de la siguiente manera: Declara no tener herederos forzosos ascendentes ni descendientes, por lo cual nombra como heredera a su alma, para que lo que importen sus bienes se inviertan en misas y sufragios por ella. Nombra albaceas a su sobrino el presbítero don José Rafael Fernández de Ulloa y en segundo lugar al cura de esta ciudad, don José Francisco Campomanes.
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