El Señor Presbítero don José María Rubio Roso, de esta vecindad, dijo que su finado hermano don Marcos [Rubio Roso], con poder del compareciente y de sus demás hermanos ya difuntos, gravó una casa que les pertenecía a todos por herencia de su padre don Mateo Rubio Roso, situada en la primera cuadra de la calle de la Amargura en esta ciudad, haciendo esquina a la calle de la Caridad, en cantidad de 1 000 pesos pertenecientes a un ramo de capellanía que parece fundó don Gabriel Arteaga, los cuales se reconocían en casa propia de don Mateo Badillo y se trasladaron a la del señor compareciente y sus hermanos, con hipoteca de la referida casa, según consta en escritura con fecha en esta ciudad a 13 de abril de 1795. Asimismo, declara estar debiendo hasta el 14 de octubre último 850 pesos de réditos vencidos por el expresado capital de los 1 000 pesos, por lo cual otorga que se obliga a pagar abonando 25 pesos anualmente cada día 11 de octubre, a más de enterar el anual corriente de 50 pesos. Y para mayor seguridad de dicha deuda de 850 pesos, hipoteca una casa que posee por herencia de su difunto padre, ubicada en esta ciudad en la calle que nombran de la Caridad, con la cual hace frente al norte; lindando por oriente con la casa en que se reconoce el enunciado capital de 1 000 pesos y también posee el otorgante. Y estando presente el Licenciado don Carlos Hernández Viamonte, como apoderado del recaudador de huecos y vacantes de la mitra de Puebla, otorga que acepta y confiesa tener recibidos 75 pesos correspondientes al anual de 11 de octubre de 1834, 50 pesos por el anual corriente y 25 pesos en cuenta de lo atrasado.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANOEl presbítero don José María Rubio Roso, clérigo domiciliario del obispado de la Puebla de los Ángeles, hijo legítimo de don Mateo Rubio Roso y de doña Lucía Ortiz de Zárate, sus padres ya difuntos, ordena su testamento en la manera siguiente: Declara que la casa de su morada y la que está contigua a ella en la calle de la Caridad, fueron divisibles para él y otros tres hermanos que ya fallecieron, y fue uno de ellos don Marcos Rubio Roso el cual las gravó en 2 000 pesos a favor de una capellanía, de los cuales actualmente solo se reconocen 1 000 de capital y 800 de réditos, y están afectas ambas fincas a 200 pesos en favor de la cofradía del Carmen. Declara que tiene una casita compuesta de unos cuartos en la calle que nombran del Campanero. Ordena que a María Josefa Vázquez que lo cuida y asiste se le den 50 pesos, así como a Brígida Herrera se le darán 25 pesos y otros 25 a su huérfano Esteban Domingo. Y en atención a que no tiene heredero forzoso, ordena que todo el remanente de sus bienes se invierta en misas por las benditas almas del purgatorio. Declara que los bienes de don Francisco Javier de Olartegochea le deben la cantidad de 300 pesos y asimismo varias personas, por lo que ordena que todo lo que se recaude de esos créditos se invierta también en misas por las almas del purgatorio. Nombra por albacea a don a José María Rodríguez Roa.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANODoña María Tiburcia Rubio Roso, viuda de don Elías Nogueira, de sesenta y siete años de edad, natural de Misantla y vecina de esta ciudad, hija legítima de don Mateo Rubio Roso y de doña Lucía Ortiz de Zárate, difuntos, otorga su testamento de la siguiente manera: Declara haberse casado con don Elías Nogueira, no habiendo procreado hijos durante dicho matrimonio. Declara que a las puertas de su casa fue expuesta una niña a quien se bautizó y puso por nombre María Dolores, ignorándose hasta hoy quienes sean sus padres, a cuya niña crio y educó con todo el esmero como si hubiera sido hija suya y de su marido, por lo que es conocida como María Dolores Nogueira Rubio Roso; también, declara que la susodicha está casada con don Manuel de Azua, Teniente del cuarto regimiento de caballería, y tiene la reputación de su hija. Declara por bienes una casa ubicada en la calle de Señor San José y varias deudas activas, entre las cuales hay una de poco más de 400 pesos a que es acreedora a la Hacienda Federal. Declara debe a su hermano, el Presbítero don José María Rubio Roso, como 260 pesos y a su cuñada, doña María Josefa de Olea y Hoyos, más de 26 pesos. Nombra como heredera a la huérfana María Dolores Nogueira Rubio Roso. Nombra como albaceas a don Manuel de Azua y a su esposa doña María Dolores Nogueira.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANO