María Simona, María Candelaria y Teresa Vicenta Rivera, hermanas, cuya identidad es garantizada por el Presbítero don José Policarpo Rodríguez y don Joaquín de Mora; dijeron que su tía Antonia Rivera les dejó por herencia una casita ubicada en esta ciudad, en la calle de Santiago con la cual hace su frente al norte, lindando por el oriente con casa y solar que posee don Emigdio Murrieta, por el poniente linda con casa propia, actualmente de doña María Josefa Susana de Castro, y por sur con solar perteneciente a don Joaquín de Mora, de quien son las paredes de esa linde. Casita que la dicha Antonia hubo por compra que hizo a don Francisco de Castro, quien la vendió en nombre de su hermana Mariana, como consta de escritura de 18 de noviembre de 1794, ante don Ignacio José Justiniano. Cuya deslindada casita venden a Micaela Reyes, en precio de 400 pesos que tienen recibidos.
Sem títuloEl Bachiller Francisco Fernández de Acevedo, Presbítero Domiciliario de este Obispado, natural de la Nueva ciudad de la Veracruz, hijo legítimo de Francisco Fernández de Acevedo y doña Antonia Rivera, difuntos, otorga su testamento en la manera siguiente: Ordena que a las mandas forzosas y acostumbradas, y Casa Santa de Jerusalén se le den a cada una 4 reales. Declara por sus bienes una casa de piedra y madera que posee en la ciudad de la Nueva Veracruz frontero del convento de Santo Domingo; un esclavo nombrado Luis; ropa de su vestir; géneros de casa; bestias caballares y mulares que tiene en un rancho. También declara por sus bienes dos esclavas, la primera es mulata, nombrada Ana María; la segunda, negra, nombrada María Antonia de la Rosa, “las cuales se llevó el enemigo al tiempo y cuando invadió la dicha ciudad de la Veracruz y he tenido noticias que están en el Pitiguao”. Señala que luego de su fallecimiento sus albaceas entreguen a Teresa de la Hacha y Torres, morena libre, una casa que posee en la Nueva ciudad de la Veracruz para que viva los últimos días de su vida. Declara que del valor de la casa mencionada se imponga una capellanía de misas rezadas para que a su título se ordene Joseph Marzelino de Contreras [José Marcelino de Contreras], su sobrino, hijo legítimo de doña María Francisca de la Rosa y Acevedo y de Tomás de Contreras. Nombra por segundo capellán para después de los días de José Marcelino de Contreras a los hermanos que el susodicho tuviere. Y para cumplir el presente testamento nombra albaceas testamentarios en esta villa de Córdoba a Juan García de Miranda y a Joseph Gomes de Avila [José Gómez de Ávila]; y para la dicha ciudad de la Nueva Veracruz al Licenciado Juan de la Oliva, Presbítero. Nombra como universal heredera a su alma y a la de sus padres.
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