Don Pedro Miranda, Capitán del Regimiento de Infantería y residente en Jalapa, otorga poder general a don Ignacio Covarrubias, Procurador del Número de la Real Audiencia de México, para que en su nombre cobre a cualesquier personas que le deba y para que lo defienda en todos sus pleitos, causas, negocios, pretensiones, civiles o criminales eclesiásticos o seculares.
Don Leonardo de Mier y Mendoza, Teniente de Granaderos del Regimiento Inmemorial del Rey que reside en la Ciudad de la Habana, para donde esta próximo a viajar, dijo que el día de ayer llegó a posar al mesón de la plaza de este pueblo y habiendo salido de él esta madrugada el bagajero, de apellido Murrieta, dejó olvidado en el cuarto un cajón rotulado a lo largo por un Teniente Coronel, que asiste en la Habana, a quien lo remitía el Señor Oidor de México, apellidado Mier; y habiéndolo echado de menos a la salida del pueblo, el bagajero volvió en su búsqueda y halló que el huésped había cerrado con llave dicho cuarto, el que abriendo el registro no se encontró dicho cajón, a cuya noticia el otorgante ocurrió a la real justicia, quien ha puesto a prisión al huésped y a un muchacho que le ayuda, y por que el otorgante no se puede detener, otorga poder a don Pedro Miranda, Capitán de Zamora, residente en este pueblo, para la solicitud y recaudación de dicho cajón que incluye una caña con puño de oro.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio, nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Pedro de Gracia, y a Pedro de Miranda[Pedro Miranda], mercaderes de Los Ángeles, a los dos juntos y a cualquiera de ellos in solidum, para que en su nombre y a su dita y crédito, compren la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que les pareciere; y una vez vendido de contado, queden horros de todas costas y daños, 700 pesos de oro común, de los cuales hagan, según les avisare.