Ante José de Sandoval, Corregidor por Su Majestad de este partido, pareció [Francisco] López, mayoral de la estancia de Gaspar de Rivadeneira, para registrar 1 407 reses, las 600 de ellas vacas y los demás toros y novillos, en virtud de una licencia de Juan Romero de 2 000 vacas. De las reses que lleva ajenas son seis del Canónigo Santiago, dos toros y un novillo de la Hacienda Grande, un toro y un novillo de Juan Romero. De cuya partida de ganado, ordenó el corregidor no pasar ninguna vaca del puente del ingenio so pena de las ordenanzas y el ganado ajeno ordenó se deposite en Juan de Moya, vecino de este pueblo, el cual otorgará de ello depósito. Y estando presente Bartolomé Díaz, a cuyo cargo está el dicho ganado, dijo que cumpliría lo ordenado y el dicho Juan de Moya se constituyó depositario de las seis reses, toros y novillos.
Bartolomé Díaz, mayordomo de la cuadrilla de carros de Juan Daza, vecino del pueblo de Tlaxcala, manifestó llevar a la ciudad de Veracruz a los indios e indias siguientes: Juan, gachupín, Capitán delantero, con su mujer María; Pedro, su compañero, quedó su mujer arriba; Juan, vaquero, quedó su mujer arriba; Juan, de Topoyango; e Isabel su mujer; Juan Gutiérrez y María su mujer; Juanillo , su ayuda, soltero; Miguelillo, tarasco, soltero; Juan Chavarría, quedó arriba su mujer; Francisco con su mujer Ana; Juan, de Azcapozalco [Azcapotzalco],soltero; Gasparillo con Dominga, su mujer; Sebastianillo, quedó su mujer arriba; Francisco Salvador con su mujer Ana; Pascualillo, soltero; Dieguillo , el criollo, quedó su mujer arriba; Juanillo, mulato, soltero; Juan Martín, con su mujer Nicolasa; Juan, ladino, y su mujer Nicolasa; Juan, ladino, y su mujer María; Juanillo, Capitán, muchacho; Periquillo, con su mujer; Juanillo, su compañero, soltero; Melchor, soltero; Juan, ladino, su compañero; Juan camarón con Ana, su mujer; Sebastianilla, mujer del mulato; y Nicolasillo, soltero.
Se tomó la razón de 10 pipas de vino en 60 barriles, que lleva Bartolomé Díaz en su recua, para entregar en México a Juan Gómez Bello.\n
Bartolomé Díaz, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar, mercader, vecino de Jalapa, 190 pesos de oro común, precio de tres mulas aparejadas y un macho, a 47 pesos y 4 tomines cada uno, en esta manera: la mitad cuatro meses después de la fecha de esta escritura y la otra mitad de allí en otros cuatro meses corridos.
Juan de Antúnez, vecino de Jalapa, vende a Juan Bravo de Alarcón dos caballerías de tierra nombrada Sedeño, que hubo y compró de Luis Hernández; libres de censo, empeño, hipoteca y otra enajenación; lindan por el Poniente con tierras de Bartolomé Díaz; por el Norte, con tierras de Alonso Gallego, río en medio; y al Sur, con el camino real que va para La Venta de Bartolomé; por el precio de 200 pesos de oro común
Sebastián Díaz, vecino de Jalapa, dio carta poder a Alonso Rodríguez de Noriega para que en su nombre pueda traer de los reinos de Castilla a su hijo Bartolomé, y hacer cualquier diligencia judicial.
Don Gervasio Antonio Díaz, hijo de los difuntos don Bartolomé Díaz y de doña Dominga Galindo, natural de Naolinco y vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder a su esposa doña María Blanco y a su hijo don Simón Antonio Díaz, para que después de su fallecimiento ordenen su testamento donde declara que procrearon 11 hijos. Los bienes que tiene, lo que debe y le deben, lo saben sus albaceas.