Don Manuel María Rosas, de esta vecindad, albacea testamentario de la finada doña Manuela Josefa Hernández, dijo que dicha difunta dejó por bienes una casita de edificio bajo, ubicada en esta ciudad en la calle que nombran de Salinas, con la cual hace su frente de 39 varas al sur, con la hortaliza perteneciente a la familia de don Juan Salinas, dicha calle en medio; y 49 varas de fondo al norte, por donde linda con solar de doña Lugarda Aguilar; por el costado del oriente linda con casa de doña María Carlota Aguilar; por el poniente con casa del que va hablando. Y siendo preciso enajenar dicha casita para dar cumplimiento a lo que dejó ordenado la difunta en la cláusula quinta de su disposición testamentaria, otorga que la vende a don Juan del Castillo, de esta vecindad, en precio de 400 pesos.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICOComparecieron tres ciudadanos que expresaron llamarse José María Blanco, Laureano Blanco y Ramón Matus, dijeron que los dos primeros son hermanos y lo es de ambos, una mujer residente en Veracruz nombrada Teodosia, e hijos los tres de Juan de Dios Blanco y de María Cecilia Velázquez; que Ramón Matus es hijo de Francisco Matus y de María Manuela Velázquez, la cual y la nombrada Cecilia fueron hijas de Manuel Velázquez y de Juana Felipa Trujillo. Que a Juana Felipa le otorgaron escritura de venta Gertrudis, en esta villa el 28 de mayo de 1799 y en ella consta que los relacionados Gertrudis, Josefa y Carlos le vendieron a Juana Felipa y le dieron en pago de la legitima que correspondía a su marido difunto Seferino Velázquez, hermano de esos tres Velázquez, un solar con 40 vara en cuadro. Que en dicho sitio la referida Juana Felipa fabricó una casa baja de paredes, la cual tiene hoy su frente principal al sur, lindando con la calle que llaman de Salinas; por el oriente linda con el callejón nombrado del Perro; por el norte con casa de los herederos de Manuel Aguilar y por el poniente con casa de Manuela Victoria Prudencio. Que por fallecimiento de Juana Felipa quedaron únicamente como herederos sus dos referidas hijas María Cecilia y María Manuela Velázquez, quienes igualmente han fallecido, por cuya razón representan a la primera los comparentes José María y Laureano Blanco, y Teodosia, hijos legítimos de esa finada; y a la segunda su hijo único Ramón Matus; entre cuyos comparecientes debe dividirse la casa de que se habla. Y con tal objeto han tratado la venta que tienen pactada con doña María Carlota Aguilar, viuda del ciudadano Manuel Vega, en precio de 1 000 pesos. Dijeron que Laureano y su hermana Teodosia, así como también Ramón, son menores de veinticinco años, pero mayores de catorce, y tienen nombrado curador suyo al ciudadano José María Blanco, hermano de los primeros y primo del segundo. Por lo que, reduciéndolo al efecto, los ya mencionados ciudadano José María y Laureano Blanco, Ramón Matus, por sí y en nombre de Teodosia Blanco, otorgan que venden a doña María Carlota Aguilar la casa mencionada en precio de 1 000 pesos.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO NACIONAL Y PÚBLICO INTERINO