José Jiménez Román, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder general a don Antonio de Rojas, vecino de la Ciudad de México, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios que tiene, así como en todos los casos y causas.
Andrés Pérez de la Higuera, y su legítima mujer, Doña Francisca Díaz Matamoros, residente en el ingenio La Santísima Trinidad, dieron su poder cumplido a Antonio de Rojas y a Cristóbal de la Carrera, vecinos de Los Ángeles, a cualquiera de ellos in solidum, para que en sus nombres puedan poner y asentar a cuentas con la mujer e hijos de Felipe Gómez, ya difunto, vecino que fue de Los Ángeles, sobre la cantidad de pesos que don Andrés Pérez le quedó debiendo por escrituras, cédulas y cuentas de libro, nombrando terceros contadores y partidores, y piden que las otras partes por la suya también les nombren, y se cumpla el trato de espera que Felipe Gómez les hizo; y en razón de ello, hagan los autos y diligencias que convengan; y el alcance, lo traspasen en un censo que tienen sobre el ingenio Nuestra Señora de la Concepción, de su hermano Francisco Hernández de la Higuera.