María Luisa Silveria y Matías Mirón, vecinos de esta villa, mayores de veinticinco años, la primera de estado viuda; otorgan que venden en favor de Manuel María Díaz, de esta vecindad, una casita de paredes de cal y piedra, de edificio bajo, cubierta de madera y teja, ubicada a la salida de esta villa, camino Real para Veracruz, haciendo esquina a la glorieta o últimos asientos, con 13 varas de frente y unas 30 de fondo, cercado de piedra vana, la primera esquina la hace al norte y a segunda rumbo del sur, en terreno propio de la cofradía de la Pura y Limpia de esta parroquia, a quién a razón del piso le pagan anualmente 3 pesos. Cuya finca es la misma que hubo por fin y muerte de su padre, don Antonio Mirón. La cual venden por la cantidad de 400 pesos, desglosados de la siguiente manera: 296 con 5 y medio de ellos que ha recibo en reales de contado y con lo que han pagado 54 pesos que se debían de renta atrasada por razón del piso, 36 de costos de alcabala y escritura; y los 103 pesos 2 y medio reales restantes que el comprador ha de reconocer sobre la misma finca a premio de un 5 por ciento al año a favor de los 4 hijos menores de su hermano difunto, Julián Mirón, que residen en Alvarado, a quienes se les acudirá con el premio y con la parte que a cada uno corresponda del capital cuando respectivamente se habiliten para percibirlo.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODoña María Luisa Silveria Mirón, viuda de don José Rafael Martínez y tutora legítima de doña María Dolores Martínez y Mirón, hija legítima de ambos, dijo que existiendo en la capital de México algunos intereses del referido finado y correspondiendo éstos por herencia a la enunciada niña, su hija doña María Dolores; y no pudiendo la comparente pasar a aquella capital para gestionar lo de la recaudación de esos bienes. Por la presente otorga poder amplio al Licenciado don Antonio Guerrero, de aquella vecindad, para que en su nombre y en representación como tutora de la niña, proceda a la recaudación y cobranza de todos los bienes, pesos, efectos y frutos que le pertenezcan al mencionado difunto. Por lo consiguiente, de lo que percibiere y cobrare otorgue los convenientes recibos.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO NACIONAL Y PÚBLICO INTERINODon Juan de Quero, vecino en la feligresía del Chico y presente en este suelo, dijo que posee por propia una casa de edificio bajo, ubicada en esta ciudad al barrio que llaman de la Laguna, calle que de la de San Francisco de Paula conduce a salir al camino nacional que va para Veracruz. Cuya finca tiene su frente al norte con la expresada calle, lindando por el costado de oriente con casa que fue de don José Cagigas, y hoy es de doña María Luisa Silveria Mirón, por el costado de poniente con casa que poseyó Domingo de la Rosa, y actualmente pertenece a la familia de éste, y por sur linde con sitio de don Manuel Hidalgo. Fundo que el otorgante compró a doña María Josefa Rivera de Sosaya, mismo hoy que vende a don Joaquín García, de esta vecindad, en precio de 700 pesos, de los que 500 pesos quedan en poder del comprador por igual suma que le adeuda el otorgante, y los 200 pesos restantes quedan reconocidos a favor de doña Joaquina Hernández y Bonilla, que también debe el otorgante. Declaran don Joaquín García y don Juan de Quero, tener convenido que siempre que el segundo llegue a tener proporción de juntar numerario le hará retroventa al primero de la casa referida por el precio que ahora la toma, indemnizándole Quero de los gastos; pero que, si antes de llegar ese caso tuviese García necesidad de venderla, quedará por el mismo hecho insubsistente dicho pacto de retroventa.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICODon Antonio Cagigas, de esta vecindad, dijo que su difunta esposa fue dueña de un solar ubicado en esta ciudad, en el barrio de la Laguna, calle que llaman de San Francisco de Paula, por compra que le hizo de él al Mayordomo de la cofradía de la Purísima Concepción a la que perteneció el terreno, por escritura otorgada en esta ciudad a 16 de febrero de 1788. Asimismo, dijo que doña Gertrudis González, tenía labrada una casita en dicho solar y cuando la compró reconoció sobre el mismo solar con expresa hipoteca 100 pesos a favor de dicha cofradía, los cuales, junto con otros 100 pesos de réditos vencidos, pagó de su bolsillo el otorgante. Dijo también que se han vendido porciones de solar, quedando reducido a 10 varas de frente y 36 de fondo, en cuyo sitio se encuentra ubicada la casita que hoy existe, cuyo frente lo hace al norte con la expresada calle de San Francisco de Paula; linda por el oriente con el que hoy es de doña Teresa Díaz; por el poniente con otra de don Juan de Quero; y por el sur con callejuela que atraviesa para los Berros; cuya casa doña Gertrudis dejó de herencia al compareciente. Por lo cual, otorga que vende dicha casa a doña María Luisa Silveria Mirón, de esta misma vecindad, en precio de 200 pesos.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANODon Antonio Cagigas, de esta vecindad, dijo que desde el año de 1830 le vendió a doña Teresa Díaz en 625 pesos, una casa de edificio bajo, ubicada en esta ciudad, en la calle que nombran de San Francisco de Paula, en el barrio de la Laguna, abajo del cuartel del Vecindario, con su frente de 19 y media varas al norte, lindando con la expresada calle por ese viento; por el sur, que es su fondo de 35 varas, linda con calle que va para los Berros o puente del Obispo; por el costado del oriente linda con casa de doña Micaela Martínez; y por el poniente con casa chica propia que fue del compareciente y hoy se la tiene vendida a doña María Luisa Silveria Mirón. Y como en aquella fecha no pudo formalizar la correspondiente escritura, otorga que la ratifica por la presente.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO