El Reverendo Padre Antonio García, de la Sagrada Compañía de Jesús, administrador de sus bienes, Procurador General de la Nueva España y en virtud del poder general que dice tener del Padre Gaspar Rodero, Provincial que fue en ella, para recibir y cobrar cualquier cantidad de pesos que a su provincia pertenecen, otorga que da en arrendamiento a Pedro Vela, vecino de la jurisdicción de Jalapa, y a Juan Martín Blanco, de la misma vecindad, como su fiador, un rancho de ganado mayor nombrado El Lencero, con todo lo que le pertenece de sitios y tierras, cuyos linderos constan en sus títulos, el arrendamiento lo hace por 3 años que corren a partir de esta fecha en 150 pesos de oro común en cada año que ha de pagar por tercios cada 4 meses.
Don Alonso Chirinos Palacian, vecino de la Ciudad de México, residente en el pueblo de Jalapa, vende al Reverendo Padre Antonio García, de la Sagrada Compañía de Jesús, Procurador General de su provincia, un negro esclavo suyo nombrado Pablo de nación Málaga, de 31 años, el cual hubo y compró a don Mateo de Cárdenas y Guevara, cuyo esclavo se encuentra libre de gravamen y sano de sus miembros, en precio de 275 pesos de oro común libres de alcabala que por él le ha pagado.
Doña Josefa de Acosta, viuda del Capitán don Nicolás de Guevara, vecina de este pueblo de Jalapa, vende a don Manuel de Acosta, vecino de Naolinco, una casa y solar de 23 varas de frente y 15 y media de fondo, ubicada en el pueblo de Naolinco, la cual linda por el poniente con casa y solar de Juan García; por el oriente con solar del vendedor; por el norte con casas de los herederos de don Antonio García, calle en medio; y por el sur con calle que sale para este pueblo. La vende por precio de 700 pesos.
Antonio García vecino del pueblo de Atzalan, jurisdicción de Jalacingo, otorga su poder a don Diego Cardeña, para que en su nombre comparezca ante la justicia de La Antigua Veracruz, solicitando el cumplimiento de la real provisión que se le libró y que presentó.
Doña Ignacia Fernández de la Calleja, vecina del pueblo de Naolinco y mujer legítima de don Francisco José de la Barreda Gayón, y con licencia expresa de su marido, venden a doña Petrona de Guevara, viuda de Nicolás Domínguez Muñiz y vecina de dicho pueblo, una casa de cal y piedra que heredó de doña María Tomasa, su madre, en la cantidad 400 pesos y el solar en que está fabricada la casa en 100 pesos, el cual mide 38 varas de frente y 44 varas de fondo, linda al oriente con casa de don Antonio García, al poniente con solar que pertenece a la cofradía de las Benditas Ánimas, al sur con casa y solar de Juan Eugenio de Rivera y al norte con casa y solar de José Modesto Montiel.
El Alférez don Blas Fernández Álvarez, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder general al Doctor don Antonio García, Abogado y vecino de la Real Audiencia de México, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Antonio García, José García y Juan Cayetano García, hijos legítimos y herederos de la difunta Catarina Pérez y de Diego García, vecinos del rancho Atezca, informan haber recibido de su padre, la parte que les toca de la herencia que les dejó su difunta madre, y proceden a realizar la repartición de la misma.
Antonio García, natural del reino de Galicia, soltero e hijo legítimo de Clemente García y de Inés de Rivera, realiza testamento, en el cual nombra por albaceas testamentarios a don Domingo Pérez del Pozo y don José Álvarez Camaño, vecinos de la Veracruz, y en caso de morir en su lugar natal, nombra como albacea al señor cura Licenciado don Miguel de Luna Bandelvira.
Antonio García, vecino del pueblo de Tlaustipeque, jurisdicción de San Juan de los Llanos, hijo legítimo de Diego García y de Catalina Gómez de Velasco, sus padres vivos, otorga su testamento donde declara lo siguiente: las dependencias de lo que debe y le deben están asentadas en un cuaderno. Durante su matrimonio obtuvieron como bienes gananciales un rancho de labor con 11 yuntas de bueyes, 80 ovejas, y las tierras del rancho, entre otros bienes. Declara ser casado con Manuela de la Cruz y Parra, quien no trajo dote ni caudal alguno a su matrimonio, solo 15 pesos que recibió de herencia que le cupo de un rancho, y tampoco él tenía caudal alguno, durante su matrimonio tuvieron 7 hijos legítimos. Nombra por su albacea a su mujer, a Juan José, su hijo, y a Agustín García, su hermano, como tenedora y curadora de sus menores hijos a su mujer.
Antonio García, natural de la Ciudad de Valencia, en el reino de Andalucía y vecino de Altamira, hijo legítimo de don José García y doña María Dolso, difuntos, otorga su testamento, en el cual declara no estar casado ni tener hijos, asimismo declara tener una negociación de 87 mulas en compañía con don Felipe Andrade, vecino de Altamira, a quien nombra como su albacea y como heredera nombra a doña María Vicenta García, su sobrina.