Doña María Josefa Morales de Argüello ha manifestado, como heredera y albacea de su tía doña Rita Casimira Morales, una memoria de comunicados con el fin de que testimoniase en lo conducente el que hace referencia al legado que aquella dejó hecho a doña María Francisca Fernández, de una casa de edificio alto y bajo sita en esta villa en el callejón del Diamante, con 14 varas de frente hacia una plazuelita y 22 de fondo hacia el callejón del Diamante, haciendo un martillo por donde está el pozo; la parte de abajo consta de un zaguán, una sala para el callejón de Gorospe, dos recamaras al callejón del Diamante, una cocina, patio y el dicho pozo; en la parte alta una escalera, sala, dos recamaras, cocina común, caballeriza, patio, lo cual linda por el oriente una casa de la otorgante, al norte con la misma y al poniente con dicho callejón del Diamante y cuyas paredes le pertenecen la mitad de los arrimos y la otra a la compareciente. Todo lo que quiere la señora Morales conste por instrumento que quedará protocolado y se dará de él las copias para evitar confusión y disputas después de su fallecimiento en razón de no estar expreso tal legado en el testamento de su tía doña Rita y porque quiere cumplir religiosamente la voluntad de su instituyente, así lo otorga y declara ser cierta la memoria de los comunicados que le dejó hechos y que el juez certifica.
UntitledDoña María Salomé Pérez Mora, viuda, albacea y heredera del finado don Manuel Allén, vecina de esta ciudad, dijo que por bienes que le quedaron por la citada herencia, se halla una casa de altos y bajos, ubicada en esta ciudad a la calle que nombran Nueva, haciendo esquina al callejón de San Vicente que baja al del Diamante. Dicho fundo linda por oriente con el referido callejón de San Vicente, y del otro lado casa que fue de doña Rita Casimira Morales y hoy posee don Bernardo Sayago, por norte linda con la expresada calle Nueva, haciendo frente con casa del finado don Juan Antonio Figueiras y con la entrada del callejón del Síndico, por sur con el callejón nombrado de Quiñones, y por el poniente con casa baja que fue del mismo Allén y se la vendió a don José Carrillo de Hermida. Que dicho Allén por escritura de 7 de octubre de 1816, compró al presbítero don Francisco Antonio Rubio Roso, como apoderado del señor canónigo don Francisco Ángel del Camino, albacea del licenciado don Francisco Javier de Gorospe, la mitad del agua corriente que entra en la alcantarilla de la casa baja chica del finado Gorospe, situada en el callejón de Quiñones. Dicha compra la hizo para sus dos casas contiguas, es decir, para la baja que vendió a Carrillo y el alta, a que ahora se trata, siendo también el pozo medianero de uso para las dos casas. Al tiempo de comprar Allén la casa alta, reconocía 38 pesos y 5 reales a favor de doña Antonia Ugarte y su hija doña María Bañares, y 800 pesos a los herederos de don José MaríaValero, según consta por escritura de 26 de enero de 1816, por la cual le vendió don Juan Lucas de Olavarrieta. Las mencionadas cantidades están canceladas, como consta por anotaciones de los años de 1818, 1820, y 1822, y por descuido no han sido anotadas. Siendo dueño, Allén de la casa alta, la grabó en 2 000 pesos en favor de don Juan Lucas de Olavarrieta, por escritura de 27 de enero de 1816, a cuenta de dicho capital, se le redimieron 500 pesos a Olavarrieta, quedando de ese capital 1 500 pesos, mismos que endosó Olavarrieta a favor de unos herederos de don Juan de Unanue, a los cuales ha representado don Pedro Unanue, por cuya orden fueron entregados a don Francisco Fernández y Agudo, por lo que dicha casa, se halla absolutamente libre de todo gravamen, que por problemas de trámites entre don Pedro Unanue y el presbítero don Atenógenes María Lombardini no se ha formalizado la cancelación. Cuya casa deslinda y todo lo expuesto doña María Salomé, otorga la vende a don Juan Ignacio Saldaña y Bonilla, y es la misma que con la casa baja contigua que la otorgante le vendió a don José Carrillo por escritura de 6 de octubre de 1824, compró el marido de la otorgante a don Juan Lucas de Olavarrieta, según escritura de 26 de enero de 1816. La venta se efectúa en precio de 2 000 pesos, con todas sus entradas, salidas, usos y costumbres, el medio pozo divisorio, el agua corriente de que se ha hablado y demás que de hecho y de derecho le corresponden.
UntitledDon José María Rodríguez Roa, de esta vecindad, como apoderado de doña María Josefa de Herrasti y Alba, quien es albacea testamentaria de su difunto esposo don Carlos Díaz de la Serna y Herrero; dijo que habiendo verificado dicha señora personalmente de una paja de agua en cantidad de 100 pesos a don Bernardo Sayago, de este mismo comercio y vecindad, hace más de dos años, la cual introdujo en la casa de su propiedad que antes fue de la finca de la finada doña Rita Casimira Morales, habiendo asegurado dicha finca por medio de un sorteo o rifa pública, que se verificó en esta ciudad el 25 de septiembre pasado, tocándole la suerte al número 374, cuyo boleto pertenecía a don Felipe Carrau, vecino de la heroica ciudad de Veracruz. Pero como le faltaba el título de propiedad de la citada paja de agua ocurrió a dicha señora Herrasti para que se lo librase en favor del expresado señor Carrau. Por tanto, otorga que vende a don Felipe Carrau la paja de agua que la señora Herrasti vendió al señor Sayago, que tomó éste del frente del zaguán de su casa, de la cañería que baja a la casa de otra señora, situada en la calle Principal, por el precio de los citados 100 pesos que recibió del señor Sayago.
UntitledEl presbítero don Narciso, don José Mariano, don Lorenzo María, doña Martina y doña María Dolores de Olartegoechea y Acosta, de esta vecindad, hermanos, hijos legítimos de doña Gertrudis Micaela Rodríguez de Acosta y sobrinos carnales de doña María de Jesús Rodríguez de Acosta, hermanas ya difuntas; las dos últimas consortes de don Jorge de Ojeda y de don Juan Nepomuceno Herrero respectivamente con licencias concedidas. Otorgan que venden, ceden y traspasan realmente a favor del presbítero don Félix Ruiz Ortiz de Zárate, actual cura del pueblo de Tlacolulan de este partido, una casa de cal y piedra, de edificio bajo, cubierta madera, ladrillo y teja, situada en esta villa, en la primera cuadra de la calle que nombran Nueva, a la que hace su frente hacia el sur con 19 y cuarta varas y del otro lado casa de doña Rita Casimira Morales; y 86 y media de fondo hacia el norte con la que termina con una callejuela del barrio de Xallitic y caño de aguas sobrantes del aguaje así nombrado; por el costado del oriente linda con el de casa que pertenece a la cofradía de las Ánimas; y por el poniente con otra que fue del finado don José Ignacio Pavón y Muñoz. Cuya deslindada finca es la misma que su madre y tía fabricaron desde los cimientos en terreno que heredaron de sus padres. La venden en precio de 3 300 pesos en reales de efectivo.
UntitledDoña María Josefa Morales de Argüello, de esta vecindad, mayor de edad, dijo que posee como suya propia, una casa en la calle Nueva de esta ciudad y la propiedad de la mitad de una casa ubicada en la calle de la Amargura, que heredó de doña Rita Casimira Morales, su tía, en consorcio con doña María Francisca Fernández; asimismo, dijo que desde el año de 1833 el señor don Bernardo Sayago, vecino y del comercio de esta ciudad, le ha estado suministrando todo lo que ha necesitado para su subsistencia, habiendo por ello vivido ella desde entonces con la tranquilidad, comodidad y decencia que no hubiera logrado si solamente se hubiera atenido los escasos productos de sus bienes; por lo cual, en virtud de que el señor Sayago le ha ofrecido que mientras ella viva le continuará dando lo necesario para sus alimentos y para que pase una vida tranquila, ha resuelto la otorgante, por no tener descendientes o ascendientes que deban heredarla, renumerar al señor Sayago tantos y tales beneficios, donándole entre vivos la casa de la calle Nueva y el derecho de propiedad que tiene en la mitad de la otra casa de la calle de la Amargura.
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