Pedro Francisco, indio natural de este pueblo, entra a servicio y soldada con Juan de Moya, por tiempo y espacio de 2 años, por precio cada año de 12 pesos de oro común.
Doña Josefa Joaquina Jiménez, de esta vecindad, viuda de don Roque Díaz Parraga, otorga que vende a Pedro Moya, de esta vecindad, un pedazo de solar eriazo que posee en el Barrio de la Laguna y Callejón de la Cañada, que atraviesa de la calle del Señor San José o Camino Real de Veracruz hacia el norte. Está compuesto de 9 y un tercio varas de frente al oriente que lo hace a dicho callejón, y del otro lado solar eriazo que pertenece a don José Ignacio García; 25 de fondo por donde linda, así como por el costado del norte, con solar de los naturales de esta Villa; por el sur con casa arruinada de los herederos del difunto don Jerónimo Rebolledo. Las 9 y un tercio de varas de solar que ahora vende forman parte de las 16 y media que su citado marido le heredó. Lo vende por precio de 100 pesos.