Francisco Estupiñán y Francisco Luis, españoles residentes en esta provincia, formaron una compañía para el trato en el género que les pareciere:el primero puso una mula, siete caballos, 130 cabras, valoradas en 284 pesos, y 1300 pesos en reales; el segundo puso 10 mulas aparejadas apreciadas en 400 pesos, más cuatro caballos, un negro llamado Manuel, de tierra Congo, y una negra llamada Catalina, de nación Angola, valorados en 1 184 pesos de oro común.Dicha compañía se hizo por tiempo de cuatro años, y al término de los mismos se partirían las ganancias o pérdidas por mitad.
El Capitán Tomás Denis Manrique, residente al presente en este pueblo, dio su poder cumplido a Alonso de Iliarte, vecino de Jalapa, y a Francisco Estupiñan, de color moreno, su esclavo, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, ganados, y otros bienes que le fueren debidos en esta Nueva España.
Francisco Estupiñan, vecino de Naolinco, se obligó a pagar a Lucas Marín, residente en esta provincia, tratante en mulas cerreras, 340 pesos de oro común, precio de nueve bestias mulares, a ciertos plazos.
Juan de la Gala [Moreno], dueño de su recua, vecino de Jalapa, natural de la Villa de la Granja, en Extremadura, con motivo de haber contraído matrimonio con María de Estupiñán, hija de Francisco Estupiñán, difunto, y de Mariana de la Gasca, recibe de sus padres políticos 2 876 pesos de oro común, 1 000 en reales para de la fecha de esta carta en 3 meses, y el resto, en ropa, joyas, y enseres domésticos, en calidad de bienes dotales.
Sebastián García Adán, vecino de Jalapa, dueño de su recua, como esposo de segundas nupcias de Doña Mariana de la Gasca, que primero lo fue de Francisco de Estupiñán; se obligó a pagar a Don Diego Agudelo Moctezuma en nombre de los bienes y herederos de Salvador de Brito, vecino que fue de de Huayacocotla, 376 pesos de oro común, que restan del valor de unas mulas cerreras que el susodicho vendió a plazos a Francisco de Estupiñán, para de la fecha de esta carta en un año, con las costas de la cobranza.
Cristóbal de Lozana Salazar, mercader, vecino de Jalapa, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar por Francisco Luis, mulato libre, vecino de Naolinco, 480 pesos de oro común de una ejecución, a Francisco Estupiñán o a quien su poder hubiere, para dentro de los tres meses siguientes.
Pedro Barragán Gallardo, vecino de Chicontepec, como albacea de Salvador de Brito y Magdalena de Rivera, sus suegros, vecinos que fueron de Chicontepec, dio su poder cumplido a Don Diego de Agudelo Moctezuma, vecino de Huejutla, para que en su nombre cobre de los herederos de Francisco Estupiñán, difunto, vecino que fue de Jalapa, 676 pesos de oro común procedido de unas mulas que Salvador de Brito le vendió.
Francisco Estupiñan, vecino de Naolinco, se obligó a pagar a Luis de Aguayo, vecino de esta provincia, 360 pesos de oro común, precio de diez mulas cerreras, a 36 pesos cada una, en esta manera: 120 pesos para de la fecha de esta escritura en ocho meses corridos, otros 120 pesos para de allí en seis meses corridos, y los 120 pesos restantes, para de allí en otros seis meses.
Domingo Gómez, Alguacil de Jalapa, se obligó a pagar a Doña Mariana de la Gasca, viuda de Francisco Estupiñán, vecino que fue de Naolinco, 170 pesos de oro común que le restó debiendo a su esposo, a razón de un peso cada semana.