María de Vargas, hija de Cristóbal Martín Matamoros y de Aldonza de Vargas, mayor de 12 años y menor de 25, sugirió a su madre para que sea su curadora y administre sus bienes; y visto por Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, mandó a la dicha Aldonza de Vargas que acepte tal nombramiento, y ésta lo aprobó para usarlo en los pleitos que se ofrecieren.
El Capitán Don Francisco García López, del Batallón de Milicias del pueblo y provincia de Jalapa, natural de la Villa de Cien Pozuelos, en los reinos de Castilla, habiéndose casado legítimamente según orden de la Santa Madre Iglesia Católica de Roma con Doña Ana Francisca Matamoros, hija legítima de Don Cristóbal Martín Matamoros y de Doña Aldonza de Vargas, naturales de Jalapa, difuntos, se le prometió en dote ciertos bienes, y al presente, la dicha Ana Francisca Matamoros, reduciéndolo a escritura pública, le hace entrega de 6644 pesos de oro común en una casa, ropa para dama, enseres domésticos, joyas, esclavos negros, 2025 pesos cargados en el Ingenio de Maxtlatan, ganados y un rancho situado a la salida de Jalapa, junto a la ermita del Señor Santiago.
Juan Gómez Paisano, vecino de Jalapa, vende a Cristóbal Martín Matamoros, de la misma vecindad, un negro esclavo llamado Francisco, de nación[tierra] Angola, de 25 años de edad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, sano, sin enfermedad pública ni secreta, por el precio de 330 pesos de oro común, los cuales el susodicho le ha de pagar en esta manera: 130 pesos para de la fecha de esta escritura en dos meses, y los 200 pesos restantes, para fin del mes de octubre del presente año.
Cristóbal Martín Matamoros, vecino de Jalapa, síndico apostólico del convento de San Francisco, donde al presente es guardián Fray Antonio de Portillo, y en nombre del citado convento, vende a Francisco García, vecino de Jalapa, una casa con su solar, en este pueblo, que por testamento Catalina de Villafuerte dejó en este convento, por el precio de 40 pesos de oro común.
Don Diego de Medrano, y su esposa, Doña Magdalena de Rivera y Avendaño, vecinos de la ciudad de México y residentes al presente en este pueblo, venden al Alférez Cristóbal Martín Matamoros, vecino de Jalapa, una negra criolla llamada Catalina, de 26 años de edad, que es de la dote de Doña Magdalena, libre de hipoteca, empeño y enajenación, sin falta ni defecto alguno, por el precio de 400 pesos de oro común.
Doña Ana Francisca Matamoros, hija legítima de Don Cristóbal Martín Matamoros y de Doña Aldonza de Vargas, vecinos que fueron de Jalapa, mujer legítima de Francisco García López, dio su poder cumplido a su esposo, para que en sus nombre pida, reciba y cobre de cualquier personas los maravedíes, pesos de oro, plata, reales, joyas, esclavos,\r\nganados, haciendas y otros bienes que le deban o debieren, como heredera de sus padres y de su hermana Doña María Aldonza de Vargas, cuyas herencia tiene aceptadas; y para que arriende sus casas, tiendas y haciendas a los precios que concertare. Asimismo, cobre los arrendamientos o venda los bienes raíces y muebles de su propiedad, y generalmente, para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales movidos y por mover.
Testamento de Doña María Aldonza de Vargas, vecina y natural de Jalapa, hija legítima de Cristóbal Martín Matamoros y de Doña Aldonza de Vargas.
Cristóbal Martín Matamoros, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Nicolás de Utrera, de la misma vecindad, 230 pesos de oro común, que restan del valor de una negra nombrada Inés Paula, de nación[tierra] Angola, en esta manera: que mandará cien cueros de marca a la ciudad de Veracruz o más si fuere necesario, a Thomé Francisco, vecino de la dicha ciudad, y de lo procedido, pague a Nicolás de Utrera, los referidos 230 pesos.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, como albacea testamentario y tenedor de los bienes de Don Ramiro de Arellano, dio su poder cumplido a Cristóbal Martín Matamoros, su primo, vecino de Jalapa, para que en su nombre pueda cobrar de Blas Moreno, obligado de Tepeaca, y del Alcalde Mayor de Texcoco, los pesos de oro que restan de la venta de una partida de ganado y una libranza, respectivamente.
El Capitán Juan Romero, Alcalde Mayor que ha sido en este pueblo, dio su poder cumplido a Cristóbal Martín Matamoros, vecino de Jalapa, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar todos los pesos de oro, joyas, mercaderías, derechos y acciones que le debieren, según la memoria que le tiene dada.