Don Joaquín Mora, de esta vecindad, como apoderado de doña Manuela de la Fuente y de don José de la Fuente, vecinos de la Capital de México, albaceas de la difunta doña Juana [Antonia] Robledano, otorga en arrendamiento a don Cipriano Pensado, también de esta vecindad, dos casas, una alta y baja y la otra baja, situadas en la primera cuadra haciendo esquina a las calles de Belén e Imperial, con el frente a la primera hacia el oriente; y la segunda casa contigua por su fondo de la primera, con frente al norte en la Calle Imperial. Las arrienda por el término de 5 años en precio de 420 pesos anuales por ambas casas.
Don Antonio Guillen, de este comercio y vecindad, otorga que vende a don Cipriano Pensado, una tienda pulpería, situada en la casa de su morada, en la Calle de la Amargura y Barrio del Calvario, frente a la Plaza del Carbón; se la traspasa por el término de 6 años a precio de 5 247 pesos, 5 reales y cinco octavos, con el premio de un 6% en cada año. Además pagará 25 pesos mensuales por el arrendamiento de la casa donde está ubicada la tienda.
Doña María Josefa Bello, y don Pedro Martínez, viuda y albaceas del finado don Antonio Guillén, otorgan que recibieron de don Cipriano Pensado, de esta vecindad, la cantidad de 4 247 pesos 5 reales y 5 octavos, en cuenta de los 5 247 con 5 y 5 octavos reales en que el citado difunto le traspasó su tienda, por lo que sólo restan 1 000 pesos junto con sus premios que pagará en término de un año.
Don Antonio Guillén, natural del Alcázar de San Juan en Castilla la Nueva, de 57 años de edad, otorga su testamento donde declara haberse casado en primeras nupcias con doña Antonia Cabañas, con quien procreó a María Josefa, casada con don Juan Bautista de Campo; a Ana y Margarita, menores de edad. En segundas nupcias contrajo matrimonio con doña María Josefa Bello, con quien ha procreado a Juan, María y María Dolores, los tres impúberos. Ordena se entregue la casa de su morada a su actual esposa. Declara por bienes la casa de su morada, la tienda que hay en ella, una casa baja en la esquina del Callejón de Quiñones y del Diamante, otra casa en la esquina de las calles de San Francisco de Paula y Callejón del Perro, y una más en esta calle, habitada por don Cipriano Pensado. Nombra como albaceas testamentarios a su esposa doña María Josefa Bello y a don Pedro Martínez, de este comercio y vecindad, a quienes también nombra como tutores y curadores de sus hijos. Nombra como herederos universales a sus hijos.
Don Pedro Francisco de Villa, natural del pueblo de [Atzalan], Jurisdicción de Jalacingo, avecindado en la Hacienda el Lencero, hijo legítimo de don Andrés de Villa y doña Josefa Cabañas, difunta, otorga su testamento donde declara está casado con doña Juana Pérez Pensado, con quien ha procreado a María de la Luz, de 13 meses de edad. Declara que la Hacienda el Lencero, perteneciente a los bienes del finado don Manuel Antonio del Valle, la tiene en arrendamiento por 4 años, pagando de renta anual 1 500 pesos, de cuyo arrendamiento restan 15 o 16 meses, teniendo los pagos en orden. Declara como bienes una tiendita en el paraje de Corral Falso, en terreno y casa perteneciente a don Juan de Bárcena, a quien las tiene arrendadas, cuya tienda asciende a 2 000 pesos, de cuyas utilidades que produce la mitad pertenece a su hermano don José Pensado. Nombra como albaceas a su esposa doña Juana Pérez Pensado, junto con don Juan Antonio Pérez Pensado, padre de su esposa, y a don Cipriano Pensado, hermano político del otorgante. Y como heredera universal designa a su citada hija y al póstumo o póstuma de que se halla grávida su mujer.
Doña María Josefa Bello y don Pedro Martínez, viuda y ambos albaceas del finado don Antonio Guillén, han recibido de don Cipriano Pensado de este comercio y vecindad, la cantidad de 1 000 pesos con los réditos que le corresponden, cuya cantidad es el resto de 5 147 pesos 5 reales y 5 octavos en que Guillén le traspasó su tienda y de lo cual Pensado otorgó obligación, por lo que se cancela dicha obligación.
Don Juan Antonio Pérez Pensado, natural de esta Villa, vecino de la ermita de las Ánimas, hijo de los difuntos don Alberto Pérez Pensado y de doña Rita Sanabia [Sanabria], otorga poder a su hijo don Cipriano Pensado, para que haga su testamento en el que declara fue casado con doña Ángela Gertrudis Navarrete, procrearon 11 hijos, nombra albaceas a su esposa y a sus hijos Cipriano y José Catarino.\t